Francia ha sido durante mucho tiempo un referente en una gran cantidad de aspectos, que van desde lo artístico hasta lo político. En el llamado Porfiriato, su influencia quizá fue una de las causas por las que se inició la caída del mandato del general Díaz, pues el modelo de influencia europeo no era admisible en México, menos aún en el aspecto de la economía. Ttodos conocemos la “Doctrina Monroe” y sabemos lo que ésta ha significado en la historia del país.
Una de las causas de la Independencia de México, entre otras, fue la “Ilustración”, movimiento intelectual que facilitó la Revolución francesa, el ascenso de Napoleón al poder y sus enormes cambios en el estado de cosas tradicional del viejo continente. Esta influencia llegó a México y propició muchos de los cambios conocidos en la primera parte del siglo XIX. El impacto en la literatura, la pintura y otras bellas artes, fue innegable y pasando por la desafortunada estancia de Maximiliano, su presencia fue determinante en ese siglo y aún en los inicios del XX. Basta con ver la moda femenina y las minutas de los banquetes del primer centenario de la Independencia. La influencia en el arte ha sido abrumadora, no en balde París ha sido la Meca de los artistas plásticos.
En el Siglo XX, el pensamiento filosófico francés marcó camino, y reflejado en movimientos sociales, llegó a nuestro país en 1968. Daniel Cohn-Bendit, estudiante de la Universidad de Nanterre, Francia, tomó un relevante papel en el movimiento conocido como “mayo del ´68”, que tambaleó al gobierno francés del General de Gaulle. Este movimiento se transmitió a muchos otros lugares, entre ellos México, dando origen a un suceso similar, de muy ingrata memoria, cuya culminación fue el dos de octubre del mismo año. El “mayo del ´68” tuvo un remoto antecedente en la revuelta de la Comuna de París en 1871, por parte de los obreros franceses en búsqueda de mejores condiciones de trabajo. La de los estudiantes franceses en 1968 puede considerarse el crisol donde se conjuntaron todos los síntomas de malestar de la sociedad francesa. Malestar de casi todo orden, desde el social hasta el económico, básicamente originado por un gobierno de ultraderecha y de corte paternalista, que veía por el bien de la sociedad según su particular punto de vista. En México el origen parece no haber estado muy alejado de esa situación.
A 42 años de distancia de dichos eventos, en este mes de octubre estamos viendo en Francia una serie de airadas manifestaciones en contra del gobierno del Presidente Nicolás Sarkozy, cuyo aparente origen es la reforma de la edad de jubilación, de 60 a 62 años. Curiosamente, la gente joven, estudiantes en su mayoría, están presentes en estas manifestaciones, lo que pone de manifiesto que sin duda hay algo más de trasfondo, que es el desengaño de la política económica y social.
Francia no ha sido la excepción a la crisis que recorre el mundo, crisis que ha puesto de manifiesto la perversidad del capitalismo financiero y su irrefrenable sed de utilidad a toda costa. Otros países, como Grecia, han manifestado su descontento por la irresponsable conducción de su gobierno. Recientemente, España ha intentado una débil huelga general, para protestar por lo mismo. No es de dudarse que Portugal o Irlanda hagan lo mismo en breve, ya que están al borde del abismo financiero.
En el caso de México, la situación no es muy diferente. La crisis económica se ve reforzada por la descomposición social que significa el conflicto contra los grupos delictivos, verdadera guerra que cuesta innumerables muertos todos los días y grandes recursos económicos, que podrían dedicarse a otras urgentes necesidades. Los medios masivos de comunicación, entiéndase Internet básicamente, son peligrosos medios de contagio, y poco pueden hacer los gobiernos al respecto.
Los escándalos de algunos ministros franceses, como el de Christian Blanc, por haber gastado más de 12,000 euros en puros en menos de un año, es sólo una pequeña muestra de la corrupción reinante en el gabinete del Presidente Sarkozy. Las encuestas le dan tan solo un 6% de aprobación y un 69% lo califica de muy malo en su gestión. Pareciera ser que sus ministros siguen la misma ruta de desprestigio, que bien puede marcar el resultado de las elecciones del 2012. Esta confrontación entre gobierno y pueblo parece que no tendrá un aterciopelado final, y pudiera ir a más. El tiempo lo dirá.
El gobierno mexicano parece tener controlada la situación y hace grandes esfuerzos para solucionar los problemas del país. Los tiempos de Díaz Ordaz y Echeverría están muy lejanos, sin embargo, el enorme desprestigio de la clase política, la crisis económica y la confrontación con los grupos delictivos son ingredientes peligrosos que pueden dar pie a grandes problemas sociales. Solamente el gobierno pudiera aplicar medidas profilácticas y para ello tendría que tomar medidas drásticas que no gustarían nada a los grupos de poder. Quizá cándidamente quiero creer que esto aún es posible evitarlo, antes de que se continúe abonando las semillas del descontento en la sociedad y ocurran cosas no deseables. México no está para eso. |