Parece que las mujeres están por fin dispuestas a liberarse de una de la mayor de las esclavitudes de nuestro tiempo: la moda de ser extremadamente delgada.
Y como prueba de que muchas comienzan a darse cuenta que no tienen por qué imitar la escualidez de que hacían gala buena parte de los modelos, desde hace meses, la tendencia es hacia modelos de mayor curvatura y ahora, por primera vez, se presentan modelos consideradas hasta “llenitas”.
La comidilla del día en el mundo europeo de la moda es la reciente edición francesa de la revista Elle, una de las principales dictadoras de la moda en el viejo continente. La novedad es que en la portada y en páginas interiores, la edición está dedicada a mujeres “bien dadas”, y algunas de ellas hasta “robustitas”, pero que parecen mujeres de verdad y no percheros con vestido o pantalón.
Al parecer, y ante la ola de problemas de salud y emocionales que se han causado las mujeres que a toda acosta quieren aparecer como un espárrago, la revista se ha propuesto destacar las ventajas de una mujer normal, no obesa, pero tampoco con la escualidez rayana en la desnutrición.
Tara Lynn, la modelo que aparece en la portada es de una talla 48 europea (large, en talla americana), que está lejos de las tallas 36 (small) que utilizan las modelos. Dice que se convenció a sí misma de que nunca llegaría a tener el cuerpo para una talla pequeña, pero llegó a ese convencimiento luego de meses por tratar de reducir de peso y aunque bajó 30 kilos, siempre estaba hambrienta, además de que se resintió en su salud. Por ello, en cuanto aceptó la realidad, dejó a su cuerpo en paz y volvió a sentirse feliz.
Finalmente, la moda es redonda: hace tiempo estaba bien vista una mujer sólida, luego se pusieron de moda las muy delgadas y al parecer ahora pudiera volver la belleza un tanto más consistente.
Tampoco se trata de irse a los extremos, ya que ambos terminarán por afectar la salud. Pero la tendencia es a que la belleza, al menos en este caso y en este tema, pudiera estar en “el justo medio”.
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