Aguascalientes, AGS. Alrededor de 130 mil personas de 131 países, entre ellos México, se llevaron hace algunos días la nada agradable sorpresa de saber que sus ahorros pudieran estar en riesgo en alguna de las compañías del Stanford Financial Group.
Este grupo opera en México a través del Stanford Fondos S.A. de C.V. Si Usted firmó un contrato con ellos, no debería haber problema alguno si quiere liquidar posiciones o retirar sus fondos, a decir de la Comisión Nacional Bancaria y de Seguros .
Pero en caso de necesitar alguna asesoría, existe la posibilidad de acudir a la misma CNBV o a la Condusef para ser atendido. Hay que presentarse con el contrato respectivo, que es la mejor prueba de que la inversión se hizo en México y que los recursos se invirtieron en valores registrados.
Conviene echarle un vistazo al contrato para saber con certeza quién es la contraparte, dónde fue suscrita la operación, cuáles son las obligaciones y derechos de las partes y cuál es la legislación y jurisdicción aplicable a la operación contratada.
Ahora que si el contrato se firmó con una empresa del grupo en los Estados Unidos, se sugiere revisar las recomendaciones de la Comisión de Valores Norteamericana (SEC) en la página http://stanfordfinancialreceivership.com/. De persistir dudas, se puede solicitar asesoría a la CNBV.
La CNBV ha hecho saber que está en contacto con su contraparte en Estados Unidos sobre el caso Stanford y que informará al público inversionista y a los clientes de cualquier cambio en la situación de la filial de Stanford International Group en México.
Una burbuja más
El Stanford Financial Group, con oficina matriz en Houston, tenía un banco domiciliado en la isla caribeña de Antigua y Barbuda, bajo el nombre de Stanford International Bank.
A través de sus oficinas en 131 países, ofrecía los servicios del banco en cuestión, entre otros, certificados de depósito a tres años con valor de 100 mil dólares. En noviembre del 2008 pagaba por ellos una tasa anual de 5.375%, cuando el rendimiento que ofrecían los demás bancos estadounidenses por instrumentos similares era de apenas 3.2%.
En últimas fechas, el banco llegó a ofrecer tasas superiores al 10% por certificados de depósito a 5 años.
El Grupo aseguraba que los depósitos de sus clientes (8,500 millones de dólares) estaban respaldados por 50 mil millones de dólares en activos diversificados y líquidos. La realidad fue que colocó el 80% en bienes raíces y en empresas que no cotizaban en bolsa.
También mintió sobre quién supervisaba sus operaciones. Decía que dicha función correspondía al organismo regulador de Antigua y Barbuda, cuando en realidad la hacía Hewlett and Co., una pequeña compañía de esa isla,
El fraude se destapó en toda su magnitud cuando dos empleados del Grupo revelaron que a los clientes se les daba información falsa sobre rendimientos e inversiones.
El 17 de febrero de este año, su dueño fue acusado por las autoridades reguladoras de Estados Unidos de dirigir un “fraude masivo”. |