Aguascalientes, Ags.- Cuando el año próximo se cumplan dos décadas del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (TLC), habrá que hacer una evaluación objetiva, informada y reposada de lo que significó para México no solo en el aspecto económico sino muy en especial en términos políticos y culturales.
Subrayo esto último porque, visto a la distancia, fue un espléndido ejercicio de negociación, controversia y argumentación en el que tanto buena parte de sus promotores como de sus opositores protagonizaron uno de los episodios más interesantes e inteligentes que se han visto en el país en torno a una decisión pública estratégica.
Por lo pronto, es claro que el nivel de apoyo al TLC entre los líderes de opinión en México andaba hace unos pocos años alrededor del 85% (Encuesta CIDE-COMEXI) y que sus resultados cuantitativos han sido impresionantes, incluso para el escepticismo o franco rechazo que mostraron en su momento los demócratas y los sindicatos norteamericanos.
Apenas esta semana, por ejemplo, el New Policy Institute, un centro de investigación basado en Washington, dio a conocer un reporte que, con abundancia de cifras, califica al TLC como una de “las historias económicas de éxito incalculable” de los últimos años. Y con algo de razón.
El comercio bilateral México-EU, que en 1993 era menor a 100 mil mdd, alcanzó ya 535 mil 900 millones de dólares en 2012 y, tras la crisis de 2008, este volumen prácticamente duplica las cifras registradas al inicio de la primera presidencia de Obama. El informe detalla que seis millones de empleos estadounidenses dependen del comercio con su vecino del sur, y México se convirtió en el segundo mercado de exportaciones para Estados Unidos solo después de Canadá y en su tercer socio comercial tras este país y China. En cuanto al turismo, el informe revela que los mexicanos son los que más viajan a Estados Unidos y están en el cuarto sitio de quienes más dinero dejan en ese país (9 mil 250 millones de dólares en 2011) después de Canadá con 24 mmdd, Japón con casi 15 mmdd y Reino Unido con 12 mmdd. Y de los cincuenta estados que conforman la geografía estadounidense 23 tienen a México como su primer o segundo socio comercial, con Texas, California y Michigan a la cabeza.
La gran paradoja, cuando se examine la evolución del TLC, no será únicamente documentar y discutir el debate de la época en México, sino, obligadamente también en Estados Unidos. Baste recordar que cuando andaba en su campaña por la candidatura presidencial demócrata, Hillary Clinton declaró en Nevada que el TLCAN fue un error en la medida en que no trajo los resultados que esperábamos”. Por lo visto, la historia fue diferente.