Las lunas de miel pasan pronto, y las dificultades de la vida diaria comienzan a pesar en los gobiernos de reciente ingreso. Aguascalientes no es la excepción.
Las semanas anteriores han sido pródigas en noticias poco halagadoras para la actual administración. Aunque han crecido los empleos en el estado están lejos de hacerlo al ritmo de otras entidades… los exámenes aplicados a maestros no dejan bien parado a Aguascalientes… en lo que va del año, el PIB estatal está muy abajo de otros estados… la construcción, tanto pública como privada, creció de manera más lenta aquí… hay rezago en la implementación de las nuevas disposiciones en materia de justicia y de contabilidad gubernamental…
El Gobernador tendría sobradas razones para no estar del todo satisfecho, especialmente cuando hay urgencia por alcanzar excelentes resultados ya que sus promesas de campaña fueron de progreso inmediato y además porque la actuación de los gobiernos tricolores, y la de cada grupo dentro de ese partido, estarán bajo la lupa en las campañas políticas que se aproximan y tienen necesidad de demostrar que serían capaces de cambiar la situación económica en México.
En los últimos días se han dado al menos dos señales claras de la inquietud que parece haber en el gobierno estatal, y que pudieran interpretarse hasta como justificaciones ante lo escaso y ralo de los resultados.
Culpas al gobierno “hidalguista” y apremio a los colaboradores
Primeramente, el hecho de culpar reiteradamente a la anterior administración estatal, que en sus inicios fue panista, pero que a partir del segundo año del sexenio, fue “hidalguista”, por aquello de convertir en Año de Hidalgo todos los ejercicios.
Luego, el reiterado “reclamo a los colaboradores”, que en cualquier caso tienen apenas ocho meses (o menos) de haber sido nombrados por quien ahora los apremia, acicatea y amenaza con el despido.
Si no estuviéramos apenas en los albores del sexenio, algunos pensarían que
Aguascalientes está ya en la etapa de “abrir los sobres”. De alguna manera con el reiterado acicatear a los colaboradores se abrió ya el primero de esos sobres; y con la insistencia en recalcar la culpa de la administración anterior (que sin duda la tiene y mucha) se echó mano del segundo de los sobres.
Estamos apenas en el noveno mes de gobierno. Nueve meses son suficientes para muchas cosas, entre otras, para gestar y dar paso a una nueva vida. Y el progreso-progreso no nace aún en Aguascalientes: si acaso, apenas hay atisbos ligeros de ese progreso en algunas cifras del comercio al mayoreo, de la producción industrial, de la venta de automóviles nuevos y de la construcción privada. Pero el progreso prometido no llega aún a las familias y a sus bolsillos.
Y al menos tanta urgencia como tienen las familias por aliviar su situación y resolver carencias, la tiene el gobierno estatal por conseguir avances claros y sólidos que pudieran mostrarse.
Innegable que el progreso aún no se percibe claramente
A pesar del control mediático, la inconformidad comienza a hacerse notar en las redes sociales, en las conversaciones y en las charlas de café.
Algo hay aún, que no permite al mecanismo gubernamental jactarse de haber traído claramente el progreso a Aguascalientes.
Por supuesto que siempre habrá justificaciones. En este caso se pudiera aducir lo incierto de la economía mundial, y muchos factores locales. Pero aún así, hay entidades con muchos y muy claros avances, que no se dan en Aguascalientes.
¿Usted qué opina?
El cuento de los tres sobres
Cuentan que el presidente de una república, agobiado por la falta de apoyo y por los magros resultados obtenidos que comenzaban a generar desencanto y descontento en la población, se decidió a consultar a su antecesor en el cargo para preguntarle qué hacer en ese caso.
- Busca al fondo de la gaveta central en el escritorio de tu despacho, le dice el ex presidente. Encontrarás tres sobres. Cuando las cosas se pongan difíciles, abre el primero de ellos.
Así lo hizo el presidente y leyó un breve mensaje que decía:
- Echa la culpa a tus colaboradores y despide a algunos.
Siguió las sugerencias y la inquietud se calmó por unos meses, al cabo de los cuales volvió a surgir con fuerza, lo que llevó al presidente a abrir el segundo de los sobres.
- Echame a mí, el gobierno anterior, la culpa de lo que no funciona en el país.
Así lo hizo, y nuevamente la inquietud volvió a calmarse por algunos meses, pero surgió de nuevo tiempo después, lo que llevó al presidente a abrir el tercero de los sobres, que tenía sólo una sugerencia:
- Siéntate y escribe tres sobres para dejar a quien habrá de sucederte.
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