Aunque aún es pronto para conocer el final de la “mini-serie” que con el nombre de Martín Orozco despertó del letargo primaveral a la sociedad de Aguascalientes el fin de semana, ya pueden hacerse algunas primeras consideraciones.
De entrada, se pudiera pensar ¿qué necesidad había de escalar el proceso? Orozco sigue empantanado con un proceso que inició en noviembre del 2009 y que hasta el momento lo mantiene fuera de contender en el proceso electoral del 2012.
Además, el ex candidato panista al Gobierno del estado no está en una posición que le aporte recursos o notoriedad que pudieran inquietar a nadie, ya que ocupa una posición de tercer nivel en una Secretaría cuyo titular (según la cargada panista de los últimos días) probablemente no será el candidato a la Presidencia de la República por su partido.
Y por si fuera poco, Orozco no las trae todas consigo ni siquiera en el ámbito local de su propio partido. En el PAN local, los causantes de la debacle no acaban de salir y los que quieren renovar no acaban de entrar y en tanto, la división y la incertidumbre campean en el PAN local. Ahora, aunque fuera momentáneamente, se logró unificar de nuevo al PAN.
El revuelo causado por la detención se enmarca en una época de rispidez en la relaciones del Gobierno local con algunos secretarios del Gobierno Federal. Al parecer esos secretarios no responden a las llamadas para urgirlos a aportar recursos que permitan realizar aquí obra pública. Y por si fuera poco, en el entorno nacional se rumorea la posibilidad de que un par de personajes del PRI o cercanos a ese partido pudieran ser acusados por sus “relaciones peligrosas” con el narco.
Todo ello contribuye a enturbiar la percepción que se tiene acerca de la “limpieza” de la detención.
Suponiendo que con el “sabadazo” se haya buscado enterrar aún más a Orozco, o enviar un mensaje al Presidente Calderón para que regañe a sus Secretarios por descorteses o para que se cuide de acusar a tricolores ya que también los azules tienen cola que les pisen, todo parece indicar que el episodio del fin de semana pudo tener errores de estrategia o de evaluación. Y eso ha traído ya varias consecuencias:
1.- En primer lugar, regresó a Martín Orozco a las primeras planas y a los titulares de prensa, radio y TV a nivel no solamente local, sino nacional.
El ex Alcalde, que llevaba ya varios meses de un bajo perfil en medios, muy entendible ya que no dispone de recursos ni de la plataforma que le permita ganar espacios, ha tenido con esto una considerable promoción gratuita.
La manera en que se manejó el “sabadazo” confirma en la percepción de muchos, la idea de que Orozco sigue siendo víctima de argucias legales manejadas desde el poder. La percepción –que tal vez no sea realidad- es que aquí, el Ejecutivo sigue siendo quien dicta la línea del Judicial y del Legislativo. Y en la mente de muchos ciudadanos sigue la idea de que Orozco fue víctima por su decisión de oponerse al anterior gobernador, y que en el paquete recibido por el actual iba la consigna de continuar con el sometimiento de Orozco.
Aunque Orozco puede haber ganado en popularidad y celebridad, no sería lógico decir que es ganador, pues estar detenido nunca será deseable para alguna persona en sus cabales, y su familia seguramente está pasando por un mal momento. Además, el fondo del asunto sigue sin resolverse: después de esto no está más cerca de que su caso se resuelva favorablemente para él.
2.- No gana el Poder Judicial de Aguascalientes, ni el Juez sexto en lo particular. Las circunstancias que rodearon a la detención no abonan a crear un clima de legalidad absoluta en el estado, y más aún, se fortalece la idea de que es un poder susceptible de atender a consignas. Lo han mencionado medios locales y se comenta ya al por mayor en las redes sociales.
3.- El Ejecutivo no gana, ya que ha sido receptor de una exposición nacional nada positiva. Ahora que se busca atraer inversiones a Aguascalientes, generar dudas acerca de la vigencia del estado de derecho y de manejos viscerales en asuntos públicos no es lo más recomendable para el gobierno del ingeniero Carlos Lozano de la Torre. Especialmente porque lo que han destacado los medios locales y nacionales han sido los reclamos del Presidente del PAN al gobierno estatal de Aguascalientes. Por lo pronto, queda en la opinión pública local y nacional la idea de que en Aguascalientes hay conflictos que no acaban de resolverse y de que se actúa con revanchismo y prepotencia. Si eso es verdad o no, ya es harina de otro costal. Pero recuerden que “percepciones son realidades”.
O sea que nadie gana.
Pero sí hay muchos perdedores, los aguascalentenses. Una vez más vemos alejarse el clima de concordia y entendimiento que ha engrandecido a Aguascalientes en el pasado.
Mala jugada: nadie gana y muchos perdemos, los ciudadanos.
Y a todo esto ¿Usted qué piensa?
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