La historia oficial nos hizo creer que los personajes que participaron en la Revolución Mexicana fueron héroes a salvo de errores. Sin embargo, en las últimas décadas varios historiadores se han dado a la tarea de dar a conocer a estos hombres en toda su dimensión humana.
Para muchos historiadores, las revoluciones son los movimientos sociales que acaso más se prestan a elaborar mitos por parte de los grupos que a partir de ellas se hacen con el poder.
Entre los rasgos que a varias generaciones se nos dieron a conocer sobre los protagonistas del movimiento que en México inició el 20 de noviembre del año 1910 están el de un Porfirio Díaz autócrata y apegado al poder; de un Madero demócrata y pacifista; de un Zapata honrado y místico; de un Francisco Villa vengativo y exhibicionista; de un Carranza idealista con alto sentido de la dignidad; y de un Obregón militarista y radical.
Los mitos de que fueron rodeados esos hombres impidieron a muchos mexicanos conocer la visión modernista de Porfirio Díaz; el carácter débil de Francisco I. Madero; la inflexibilidad en Emiliano Zapata; lo confiado y emotivo que fue Francisco Villa; al obstinado e intransigente Venustiano Carranza y al poeta que traía dentro de sí Álvaro Obregón.
Sin embargo, este espacio no tiene como propósito detenernos a derrumbar los mitos que rodean a los personajes de la Revolución Mexicana, sino a exponer de ella algunas imágenes que nos han llegado gracias al Archivo General de la Nación, la Librería del Congreso de los Estados Unidos, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, la Hemeroteca Nacional y el Archivo Casasola. |