Aunque apenas pasaron los famosos Sanfermines que fueron vistos por millones de personas en todo el mundo, Pamplona no se divierte solamente con los toros.
En la mismísima Plaza del Castillo, corazón de la ciudad navarra, existe un café cargado de historia y de cultura: el Café Iruña. (En el idioma euzkero o vascuence, Pamplona se conoce como Iruña).
Pues en este café, uno de los favoritos de Hemingway durante sus estancias en Pamplona, se realizó hace meses el Día de la Ópera. En un ambiente informal y divertido, estudiantes del bel canto y aficionados a la ópera sorprenden a la concurrencia con áreas de obras muy conocidas.
La cultura no tiene por qué ser aburrida ni requerir de grandes inversiones. Basta con que haya afición y buenas dosis de imaginación para conseguir lo que estos pamploneses: un rato de buena música en un ambiente divertido y familiar en torno a una taza de café o una copa.
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