A partir del año de 1998, hubo quienes aprovecharon la venta masiva de tierras ejidales en el Valle de Aguascalientes para hacerse de terrenos sobre todo en los municipios de Aguascalientes, Jesús María, San Francisco de los Romo, y en menor medida también en El Llano y Pabellón.
Y a raíz de que al norponiente de la ciudad de Aguascalientes se construyó la prolongación de la avenida Guadalupe González, se alzaron voces (entre ellas la de algunos investigadores de la Universidad Autónoma de Aguascalientes) para advertir que las vialidades en el área periférica construidas al margen de un plan integral de desarrollo urbano pudieran a la larga generar un crecimiento desordenado de la ciudad.
En su estudio “La vialidad en el área periférica”, los investigadores de la UAA Humberto Durán López, Jorge E. Medellín lozano y Eduardo Bernal Ramos dicen de la prolongación de la avenida Guadalupe González que fue una vialidad construida “sin destino aparente”. Pero aún así, contribuye a incrementar “innecesariamente la renta de terrenos”.
Y también dicen que la vialidad no planeada construida en la periferia de la ciudad de Aguascalientes “ha sido un factor determinante en la inducción de los cambios en la propiedad y en el uso del suelo, que ante la falta de un control efectivo, han derivado en la dispersión incontrolada de la mancha urbana”.
Más de una década después de que se iniciara la venta a particulares de terrenos en lo que fueron ejidos al norponiente de la Ciudad de Aguascalientes, ya fue dado el primer permiso para fraccionar sobre la prolongación de la Avenida Guadalupe González.
En lo que va del presente año, tanto el gobierno del Estado de Aguascalientes como el del Municipio de Aguascalientes autorizaron dos fraccionamientos nuevos para el Municipio de Aguascalientes. Uno de ellos, al surponiente de la ciudad capital, sobre Avenida de los Maestros, y otro al norponiente, sobre la prolongación de la Avenida Guadalupe González, que ha recibido por nombre “Punta del Cielo”.
El dictamen de factibilidad de autorización para “Punta del Cielo, primera sección”, como fraccionamiento de tipo medio, tiene fecha del 23 de junio pasado, su propietario es Inmobiliaria Punta Maya, S.A. de C.V. y su representante legal el arquitecto Baltasar Salinas Guerrero.
En el Sistema de Autorización de Fraccionamientos y Condominios del Gobierno del Estado de Aguascalientes (SIFRAGS), aparece identificado como AGS-10-007. El Perito Responsable, según el expediente, es el Ingeniero Miguel Angel Moreno Navarro, quien no aparece en la Lista de Peritos publicada por el Municipio de Aguascalientes.
No existe información disponible en Internet sobre esa inmobiliaria, ni la hay respecto del arquitecto que lleva la representación legal de la empresa, para efectos de conocer qué otros proyectos han tenido a su cargo. A la fecha, Punta Maya S. A. de C. V., aparece en el Catálogo de Desarrolladores del Estado de Aguascalientes sin especificar su domicilio.
Fraccionamiento de tipo medio
El fraccionamiento autorizado es un predio con superficie total de 66,801 metros cuadrados, de los cuales, 52,091 podrán comercializarse y el resto sería para vialidades y áreas de donación.
En las observaciones del dictamen, la Secretaría de Desarrollo Urbano del Municipio de Aguascalientes pide “determinar en la autorización el uso del suelo, mismo que se hará de conocimiento del promovente para efecto de comercialización, el cual no será susceptible de cambio, quedando por consecuencia como Fraccionamiento de tipo comercial exclusivamente, ya que esas determinaciones evitarán en el futuro indefiniciones respecto del uso del sueño al que deberán destinarse los predios respectivos”.
Las observaciones también establecen que “dentro del diseño del esquema vial para la propuesta del Fraccionamiento se deberá considerar la inclusión de ciclovías”.
Con esta autorización, concretada en la recta final de las administraciones estatal y municipal, se abre la puerta a la comercialización masiva de terrenos en la zona norponiente de la ciudad de Aguascalientes, y se genera la necesidad de dotar de infraestructura vial, sanitaria y de dotación de los diversos servicios a esa zona promisoria para la especulación inmobiliaria.
La intención de consolidar los muchos terrenos disponibles dentro del primer y segundo anillo, y de no extender aún más la ciudad dado el alto costo de llevar los servicios, parece haber quedado en el olvido ante el afán especulador y la débil convicción de las autoridades. |