Estimados lectores, dándoles la bienvenida a otro nuevo año y esperando que éste sea de éxitos y bendiciones. Agradezco nuevamente el favor de su lectura y empezando bien el año, le propongo que hagamos una lista de propósitos para el 2010.
Como primer propósito, lo invito a que a pesar de que el año anterior estuvo difícil por la crisis, la inseguridad, el calentamiento global, etc., no se estrese. Este primer propósito, aunque es muy difícil de lograr sobre todo cuando el ambiente es adverso, es muy necesario para poder pensar claro y además para cuidar la salud. Para cumplirlo, le recomiendo que asuma el adagio popular de: si tiene solución no te preocupes, ocúpate en encontrarla. Si no tiene solución ¿para qué te preocupas?. A final de cuentas, ni los corajes, ni las preocupaciones exageradas, arreglan los problemas. Es mejor tomar todo con la dimensión correcta y poner aquello que nos sobrepasa en posibilidades, en manos de la espiritualidad, es decir, en manos de sus creencias religiosas favoritas.
Otro propósito del año para acompañar un poco lo anterior, en afán de relajarse un poco, es la lectura. La lectura tiene un sinfín de beneficios, pero algunos de ellos que quiero citar son: el incremento de nuestro vocabulario—ya ve que hoy la pobreza del lenguaje es tal que entre jóvenes se perdieron los nombres propios: todos se llaman “wey”—además que nos pone a trabajar la mente y la imaginación. La lectura también nos ayuda a mantenernos vigentes en algún tema en particular y hasta nos ayuda a acomodar nuestras ideas. La lectura, pues, este año tiene que ser parte de la agenda. Algunos títulos que quiero personalmente recomendar son: Al grano de Silvia Cherem S. que es la historia de los fundadores de Bimbo y que está muy entretenida y enriquecedora. También está el libro de La vida ante la corte, que habla de la inconstitucionalidad del aborto en el DF y que reúne 39 testimonios de dicha inconstitucionalidad. Otro título interesante es el de Compro luego existo de Guadalupe Loaeza en el que habla de una manera ligera y práctica, de la sicología del consumismo, tan de moda en nuestros días. En fin, las lecturas dependen de sus propios gustos y necesidades, pero hágase el propósito de leer al menos una hora diaria.
Un propósito urgente en la vida de casi todos nosotros, es la firme voluntad para llevar este año de una forma austera. Le propongo que no busque las deudas ni el crédito para cosas innecesarias y cuando requiera comprar a crédito, antes analice la mejor forma de pagar, para evitar problemas posteriores. Le podría decir que le recomiendo el ahorro, pero en estos tiempos difíciles, es mejor sugerir que no se meta en más problemas. No se compre una tele nueva o un carro a crédito, a menos que éstos sean para producir más.
Un amigo mío, cuya familia se dedica al negocio del transporte de carga, me comentó que un día le dijo a su padre sobre comprarse una moto para salir a dar la vuelta. El padre, sabio viejo que conoce su negocio, le contestó: “siempre que quieras comprar algo piensa que un tráiler compra una moto, pero una moto no compra un tráiler, entonces mejor ahorra para que te compres uno”. Con esto le quiso decir que no hay que comprar impulsivamente y sólo por el hecho de que tengamos capacidad de pago aunque sea en plazos; es mejor invertir estratégicamente y con el tiempo podremos sacar beneficios mayores de esas inversiones.
Finalmente, le recomiendo algo muy sencillo: este año, mi propósito principal es ayudar a todo el que esté a mi alcance. Le comparto esa idea. Este que va a ser un año difícil, le aconsejo que se ayude ayudando a otros. Un genio de los negocios, que fue mucho tiempo director de General Electric, aconsejaba que la agenda siempre debe tener un apartado para la labor social. Esto, porque además de hacerle más llevadera la vida a alguien, nos hace crecer como seres humanos. Se lo recomiendo de todo corazón; ayude a quien esté a su alcance y de una manera justa.
Estimado lector, un buen amigo comentó en alguna reunión, que un día le preguntó a un empresario de Monterrey cómo le pintaba el año nuevo, a lo que el empresario regio le dijo: ¡Aquí no esperamos a que el año nos pinte, aquí lo estamos pintando, y lo estamos pintando bien!”. Así que no espere que el año nuevo sea muy bueno por obra de la casualidad. Como dicen los slogans gringos de venta de materiales para el hogar: “Hágalo usted mismo” (do it yourself).
Escríbame a: rserrano@up.edu.mx
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