La han considerado como el primer gran triunfo interno del Presidente Obama y muchos países han seguido su proceso de negociación y aprobación para tratar de sacar experiencias ante la nueva Ley de Salud de Estados Unidos, aprobada por una mayoría no excesivamente holgada pero que resultó más que suficiente. Semanas antes, el destino de la nueva ley estaba incierto ante la duda de varios de los legisladores norteamericanos.
¿Pero qué aporta realmente? ¿En qué consiste la nueva ley de salud de nuestros vecinos? Y sobre todo, ¿ qué podemos aprender de ellos?
La primera lección es que ni aún dentro de un país poderoso y teóricamente rico puede haber grupos de población desprotegidos, ya que tarde o temprano se manifestarán las incomodidades y las tensiones. Conviene pues no dejar pasar un tema que nos afecta y en gran medida a todos.
En segundo lugar, darnos cuenta de que el abuso permanente y constante de quienes controlan los sistemas de salud tanto públicos como privados (hospitales, médicos, laboratorios, compañías de seguros) obligan a que el Estado tome medidas correctivas, aún en los sistemas más liberales como los Estados Unidos.
Tercero, que al parecer lo que habrá de prevalecer en el futuro será un sistema mixto en el que exista una cobertura médica aportada por el Estado junto con una subsistema privado que esté regulado de cerca por el Estado para evitar los abusos en que caen hospitales, médicos y compañías aseguradoras.
Cuarto, que el costo de los planes de seguro médico que ofrecen empresas privadas están distorsionados por las pólizas más caras del mercado, y que es posible establecer mecanismos de contratación grupal que abatan el precio.
Qué aporta la nueva ley
1.- Extender la cobertura de salud hasta un 95% de la población.
Las personas con los ingresos familiares más bajos (las que ganan menos de 29,300 dólares al año), podrán acogerse a los beneficios del programa federal de salud llamado Medicaid. Quienes estén por encima de ese nivel de ingreso, deberán contratar un seguro privado; en caso de no hacerlo serán multados con un mínimo de 750 dólares y hasta un máximo que equivalga al 2% de sus ingresos.
Para aquellos que ganen más de 29,300 dólares al año y que por ello mismo no alcanzan los beneficios de Medicaid, pero que sus ingresos tampoco les permiten contratar una cobertura de seguro privado, existirán una serie de subvenciones públicas que les ayudarán a pagar un seguro privado. En ese caso están quienes ganan más de 29,300 y hasta 88,200 dólares anuales.
En la nueva ley, las empresas no están obligadas a cubrir la seguridad social de sus empleados y trabajadores, pero en el caso de que los empleados ganen menos de 29,300 dólares al año, la empresa deberá pagar 2,000 dólares anuales por cada empleado que reciba ayuda de la seguridad pública.
Las empresas que ofrezcan a sus empleados una cobertura de seguro privado podrán hacer las deducciones fiscales que correspondan, excepto en el caso de los seguros más caros, ya que ese tipo de pólizas, consideraron los legisladores, encarece la totalidad de la atención médica y falsea la realidad del entorno.
Con todas estas posibilidades de cobertura pública y privada, se estima que alrededor del 95% de la población de aquel país quedará cubierta en sus necesidades médicas. Los afectados serían los grupos de habitantes indocumentados, la mayoría de ellos mexicanos y latinoamericanos. Se estima que los indocumentados que quedarían desprotegidos son entre 10 y 15 millones de personas, ya que por su condición migratoria resultan imposibles de cuantificar con exactitud.
2.- Intermediación pública para bajar precios de seguros privados
La nueva ley establece que se habrá de crear un mercado de planes de seguros médicos para las empresas pequeñas y medianas y para quienes trabajan por su cuenta, con el propósito de agruparlos y armar paquetes de pólizas que tengan un precio accesible.
3.- Mayor exigencia y supervisión a las empresas de seguros
Al igual que sucede en México y en otros países, en los Estados Unidos es frecuente que las compañías de seguros se nieguen a renovar los contratos con clientes que hayan sufrido alguna enfermedad grave o que requieran atención por un largo plazo. Con la nueva ley, las compañías de seguros no podrán negar la póliza ni incrementar el costo en esos casos.
El costo para el gobierno de Estados Unidos ante los nuevos compromisos que implica la ley es alto, aunque esperan equilibrar el presupuesto en unos años, por los recursos obtenidos al quitar la deducibilidad de las pólizas de seguro más caras del mercado, con los pagos de las empresas por la atención de sus trabajadores dentro del Medicaid y por concepto de otros pagos relacionados con el tema.
En resumen, la nueva ley permitirá una cobertura médica para la casi totalidad de habitantes de los Estados Unidos, con excepción de los indocumentados.
Además creará un mercado de pólizas de costo medio, aportará subsidios a la contratación de esas pólizas de seguro médico a las familias de ingresos medios, dejará sin deducción fiscal a los seguros más caros, y vigilará que las compañías aseguradoras no abusen de sus clientes.
Indudablemente es un triunfo para Obama.
Y un ejemplo para otros países. ¿Habrán comenzado nuestras autoridades y legisladores a pensar que algo necesitamos hacer en México con nuestros sistemas de salud? ¿Pondrán los hospitales, médicos, laboratorios y compañías de seguros que trabajan en México sus barbas a remojar?
Y a todo esto, a Usted, ¿qué le convendría? |