En las últimas semanas, los ojos de los países productores de salmón estuvieron puestos en los Estados Unidos, donde la Dirección de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha estado debatiendo si autoriza la comercialización del salmón transgénico.
La decisión final se espera en cualquier momento. Pero por lo pronto, la FDA publicó un estudio según el cual este salmón cuyo ritmo de crecimiento duplica al del no modificado genéticamente es seguro para consumo humano y no representa riesgo alguno para el medio ambiente.
Al salmón transgénico se le inyecta una hormona que le permite crecer el doble de rápido que el que conocemos. Y según la investigación publicada en Internet, aquel deja de crecer cuando alcanza su tamaño normal pero además no presenta características químicas ni biológicas diferentes al salmón tradicional.
En todo el mundo se producen al año 1.5 millones de toneladas de salmón. Quienes defienden los criaderos modificados genéticamente, dicen que los precios se reducirían y por consiguiente sería un alimento más al alcance de la población.
Los alimentos transgénicos están experimentando un auge en todo el mundo. Tan sólo en el año de 2009, se plantó una superficie de 125 millones de hectáreas con cultivos genéticamente modificados, lo que significó un incremento de 6.8% respecto al 2008. Y la mitad de esa superficie plantada estuvo en los países en desarrollo.
India, por ejemplo, produce algodón transgénico desde hace muchos años. Sudáfrica, Brasil y Pakistán cultivan maíz genéticamente modificado. Estos últimos dos países hacen lo mismo con la soya. Por su parte, China está apoyando el desarrollo de la biotecnología en ciertos tipos de arroz. Y qué decir de los Estados Unidos, donde casi toda la producción de maíz, algodón y soya ha sido genéticamente tratada. |