De dedicó a hacer más famosos a los famosos y más célebres a las celebridades. Pero él nunca fue ni famoso ni célebre. Era ejemplo de discreción y de no figurar en los medios. Estudió para Ingeniero Agrónomo pero fue un innovador del Periodismo. Creó un imperio editorial, pero siempre procuró que su oficina estuviera en el mismo edificio que su casa.
Es muy probable que Usted no lo haya conocido, pero es casi seguro que ha leído sus publicaciones.
Eduardo Sánchez Junco vivía sus primeros años en Barcelona cuando sus padres ya iniciaban lo que con el tiempo sería todo un fenómeno de la comunicación impresa, la llamada “prensa del papel couché” (por el tipo de papel satinado donde se imprimía) o “prensa del corazón” ya que no abordaba temas de política ni de economía, sino que ponía las vidas de los famosos al alcance de todos.
Por aquellos años, sus padres tenían la redacción en una zona de su misma casa y ese hábito se le quedó a Sánchez Junco de por vida. Con el tiempo, después de que se había consolidado su imperio, él ocupaba un piso del edificio donde estaban las diversas áreas de su empresa. Así, poco después de las nueve de la mañana de cada día, ya estaba en su despacho para dar el visto bueno a lo que millones de lectores habrían de leer en todo el mundo dentro de sus publicaciones.
A través de sus revistas, la Duquesa de Alba fue Cayetana para cientos de miles de familias de la clase alta y de la clase media en el mundo entero. La Princesa de Asturias fue Letizia, y la mítica Lady Di fue Diana.
Permitía al gran público entrar a la vida de los famosos mediante una narración sencilla, amena y con un estilo, además, muy gráfico.
En las páginas de sus revistas, los lectores conocieron el famoso yate del Tigre Azcárraga y los posteriores matrimonios de su viuda Adriana Abascal. Las mejores casas de la Riviera francesa y los departamentos frente al Central Park de Nueva York, de los ricachones, las colecciones de arte de los nobles y las vacaciones de esquí sobre nieve de las familias reales.
Si no lo ha identificado aún, le diremos que Sánchez Junco fue el impulsor de las revistas Hola y Hello, que se editan en varios idiomas en muchos países del mundo y que constituyen uno de los ejemplos que revolucionaron la comunicación en las últimas décadas, aunque algunos se resistan a aceptarlo.
Eduardo Sánchez Junco falleció hoy en Madrid luego de una larga enfermedad, cuando tenía 67 años. Le sobrevive su familia, todos los cuales forman parte ya de la dirección del emporio editorial: su madre, Mercedes, se ocupa de editar los números especiales sobre la moda, y su hijo y sus dos hijas, llevan otras de las áreas de la empresa.
Su funeral fue acorde a la vida discreta de quien llevó a muchos a ser famosos y célebres, pero él mismo se negó a serlo.
Y ahora, millones se acordarán de él aunque no lo conocieron. |