Por Carlos Fonz
Terminaron o están por terminar los exámenes de fin de curso y las familias se aprestan para salir unos días de vacaciones, que en la gran parte de los casos resultarán muy merecidas. La madre de familia anhela dejar de andar de arriba para abajo llevando y trayendo hijos al colegio y a las clases especiales, quiere dejar de correr para hacer las compras en el super, atender la casa, ayudar en las tareas y acompañar al esposo en algunos compromisos de la empresa.
El padre de familia buscará descansar de las “desmañanadas” para hacer ejercicio, llevar hijos al colegio, estar a tiempo en el trabajo, sortear las dificultades de tipo económico que en la mayoría de los casos han sido abundantes en estos años, atender arreglos en la casa, tratar de convivir el mayor tiempo posible con los hijos y no descuidar las reuniones de padres en el colegio, las de la asociación de vecinos y algunas otras más. Su deseo pudiera ser no levantarse temprano, disponer de tiempo para el deporte, comer tranquilamente sin tener que regresar con prisa a trabajar, convivir con los hijos y charlar con los amigos.
Los hijos pequeños desean unos días sin tareas ni clases, con la alberca a su disposición y buenos ratos para el juego, además de ver la TV y dormirse más tarde.
Los hijos adolescentes o jóvenes añoran despertarse tarde; los mayores quisieran poder salir por las noches con un horario de llegada más holgado, estar largos ratos frente a la pantalla de la portátil para comunicarse con amigos y amigas en tanto se simultáneamente ven por la TV alguna serie…
Cada uno tiene una expectativa de sus
vacaciones
, pero hay que saber combinar
Cada uno tiene una expectativa diferente de las vacaciones. Lo interesante en todo caso es saber combinar lo que quiere cada uno con lo que mejor le venga a la familia. Por ello no están de más algunas ideas.
En primer lugar, recordar que el verdadero descanso no consiste en tirarse al sol, levantarse tarde, flojonear el resto del día y salir por la noche. A los pocos días de una vida así, el hastío se encargará de causar conflictos y problemas entre los hijos, entre los padres y entre padres e hijos, con lo que las vacaciones pudieran terminar en altercados domésticos. Si se acude a ese principio sabio de que el descansar no significa estar sin hacer nada sino cambiar de actividades, conseguiremos unas vacaciones realmente intensas, reparadoras, plenas y que al mismo tiempo sirvan a la integración de la familia, para conocer más y mejor a cada uno y a regresar a casa enriquecidos por haber aprendido y descansado mucho.
Las vacaciones exitosas comienzan al planearlas
Unas vacaciones exitosas comienzan desde su planeación. Porque del lugar donde vamos a descansar depende en buena parte el éxito de las vacaciones; un sitio que de tan atiborrado parezca centro comercial en tarde de sábado, donde no se pueda dar un paso, no será el mejor destino de vacaciones.
Aunque tampoco lo será poner una tiendas de campaña en el desierto, ya que estaríamos tan aislados que nos faltaría la convivencia con otras personas.
En algunos países europeos han descubierto que las mejores alternativas para vacaciones no siempre son en una playa concurrido o en un centro turístico, justamente por las dispersiones que implican para la vida de la familia, que terminaría por vacacionar cada uno por su lado. Para sustituirlo, ha surgido la alternativa de vacaciones en pueblos de montaña, donde se puede convivir con otras familias, encontrar buenos escenarios naturales y lugares para paseos y excursiones, conocer la vida del campo y convivir mucho todos los integrantes de la familia.
Claro que en Europa existe una infraestructura turística que permite disponer a un precio mucho más bajo que rentar habitaciones de hotel, y que son casas completas acondicionadas en pueblos de montaña y en pueblos de la costa, a los que no suelen acudir las grandes multitudes de turistas, y en México nos falta aún mucho para desarrollar esa faceta del turismo.
Hay vida más allá de los centros turísticos de playa
De cualquier manera, les convendrá saber que hay vida más allá de los grandes centros turísticos, que las vacaciones de familia no tienen por qué ser siempre en una playa y que existen muchas otras alternativas para descansar en esta temporada de verano. Porque las vacaciones pueden ser o una plena relajación de la disciplina familiar o una oportunidad de convivir más y de conocer mejor a los hijos y a los amigos de los hijos.
Posiblemente ya tienen elegido el destino de vacaciones, pero estas ideas servirán de algo: lo importante es cambiar de actividad y aprovechar para convivir más estrechamente en familia. Y para ello hay que saber elegir el mejor destino de vacaciones, que no siempre tendrá que ser una playa. |