Así como el sistema de Henry Ford revolucionó para siempre a la industria automotriz, todo parece indicar que el descuido, el complot o el traspiés de Toyota en cuanto a la calidad en los autos marcará también una etapa en la industria: en adelante ninguna compañía dejará de atender de inmediato cualquier problema que pudiera tener consecuencias en su prestigio, en sus ventas, en sus finanzas y en su futuro.
El capítulo de hoy en esa historia corresponde a General Motors. Un millón tres cientos mil automóviles de las marcas Chevrolet y Pontiac serán llamados a revisión por una falla en el sistema de dirección hidráulica que intempestivamente pudiera causar un problema: la dirección se vuelve muy pesada, lo que impediría o dificultaría cualquier maniobra. Se trata de los Pontiac G4 2005 y 2006 que fueron vendidos en México, del Pontiac G 5 modelos 2007 a 2010, del Pontiac Pursuit 2005 y 2006, y de los Chevrolet Cobalt en modelos 2005 al 2010.
La compañía advirtió a los dueños y usuarios que aunque los vehículos son seguros para manejarse y nunca se quedan sin dirección, puede suceder que cuando el vehículo está en baja velocidad, alrededor de los 20 kilómetros por hora, se encienda una luz de advertencia en el tablero y se escuche un sonido de alerta, ya que conducir en esas condiciones puede resultar difícil y mover el volante se hace pesado. Esta situación puede presentarse cuando el vehículo ha recorrido más de 50 mil kilómetros.
En cuanto estén disponibles las partes de reemplazo, se llamará a los propietarios para que acudan a la reposición. El llamado comenzará por los de modelos más antiguos. |