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Opinión

 

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Manuel ParedesManuel de Jesús Paredes González: Licenciatura en Administración Pública, en curso. Diplomados en Administración y Gestión Educativa; Alta Administración Municipal; Políticas Públicas para Gobiernos Municipales y Entrenamiento Deportivo de Alta Competencia. Director Fundador de MUNUS, empresa orientada a la capacitación, asesoría y desarrollo de proyectos para Gobiernos Municipales.

OTRAS COLABORACIONES DE MANUEL DE JESÚS PAREDES GONZÁLEZ
UN DELICIOSO CAFÉ CON PAN
(08 JUNIO, 2009)

 
 
 
 
 
     
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Un cafecito con PAN
(segunda y última parte)
 
  Manuel de Jesús Paredes González  
  munus13@gmail.com  
 
Aguascalientes, Ags., a 22 de junio del 2009
 
  • La Democracia no acaba de cuajar en los partidos
  • Pugnas internas, lo que más hace daño
  • Militantes de calidad, más que de cantidad
 

“Claro que el café es un veneno lento; hace cuarenta años que lo bebo”. Voltaire

Para variar, y disfrutando de un rico veneno, alguien me dijo hace poco: “Si Don Manuel Gómez Morín hoy saliera de su tumba, de la pura vergüenza volvería a morirse por lo que han hecho de su obra”.

Cosa muy cierta para quienes encontramos en Acción Nacional mucha similitud con los valores fundamentales que nos enseñaron nuestros padres y que nos movió a sumarnos a un ideal que, pese a todo, sigue latente: reavivar la conciencia ciudadana y dignificar verdaderamente el ejercicio de la política.

Desgraciadamente y pese a que las reformas electorales abrieron camino a la democracia, ésta no acaba de cuajar al interior de los partidos, y más aún, en el Partido Acción Nacional de nuestra entidad. Las antiguas prácticas cupulares y antidemocráticas, reincidencia en conflictos, divisionismo y fracturas son la realidad lamentable en esta organización política. Incluso, el llamado "fuego amigo" es un término ya utilizado en el interior y que jamás se contemplaba en su propio diccionario.

Fuimos testigos de cómo a lo largo de 70 años, el PAN se deshacía en críticas y lamentaciones porque el PRI recurría a métodos arcaicos como el corporativismo, el dedazo y el fraude, pero nunca dijo que ser igual o superior era la meta a la secretamente aspiraba. O no sé si al llegar al poder se dio cuenta que para subsistir, tenía que modificar su comportamiento, guardar en el baúl de las buenas intenciones su doctrina y valores y actuar como “todos lo hacían”.

Es tal el apetito insano del poder de algunos, que bien valdría la pena ubicarlos en la Teoría de Adler, quien influido por Nietzsche modificó la teoría psicoanalítica de Freud, ubicando el afán de poder por encima de la libido como factor motriz del psiquismo humano.

Las pugnas internas, lo que más hace daño

Los hechos muestran que son las pugnas internas lo que más daño le ha hecho, debilitando sus cimientos y provocando decepciones. Pero muy pocos comentan los dañinos efectos desencadenados por los actos de aquéllos que, diciéndose panistas, se han infiltrado tanto en el partido como en el gobierno, incurriendo sin ningún empacho en el detrimento de la doctrina y los principios de Acción Nacional. Y cuando sabes que esto ha sido inducido, tolerado, callado y fomentado por los que se dicen ser “los panistas más destacados de la actualidad”, te das cuenta que el desánimo de la gente no es fruto de la casualidad.

En lo personal, me atrevo a afirmar que alguien, desde la cúspide de su puesto, ha fraguado esta crisis azul con el único objetivo de destruir al partido desde sus mismas entrañas, contratando y afiliando gente sin ninguna raigambre panista y que por el contrario, era gente que hacía el “trabajo sucio” en otros partidos, como bien me comentó un amigo priísta que se alegraba que el PAN le estuviera dando cabida a los suyos, a los que ellos mismos señalaban como “nefastos”.

Oficio para gobernar y para mantener la unidad y la fuerza espiritual

Total que ni siquiera supimos qué hacer con las victorias. Nos ha faltado oficio para gobernar y mantener al mismo tiempo la unidad y la fuerza espiritual que alguna vez nos caracterizó. Decía don Andrés Serra Rojas: "El triunfo es como el bautismo: borra todos los pecados". Con nosotros sucedió al revés: el triunfo nos hizo caer en culpas cuyo precio hemos estado pagando. Tal parece que el discurso del único partido con registro que desde su fundación fue crítico del tricolor, era solamente una envidia malsana.

Y si bien es cierto que las últimas encuestas efectuadas a nivel local y los comentarios de la gente dan por un hecho que el Partido Acción Nacional tiene las mayores probabilidades de ganar al menos dos de los tres distritos federales el próximo 5 de julio, logrando repuntar un poco en la confianza del electorado, eso no significará que el problema central se haya superado.

Tal y como hemos venido afirmando, el problema al igual que un tumor, ha ido creciendo año tras año, dirigencia tras dirigencia, y nadie ha querido reconocerlo en su justa magnitud: el PAN ha perdido muchos votos, pero más grave que eso es que perdió la mística que lo diferenciaba de los demás partidos; perdió congruencia y se convirtió en un partido “salvavidas” y de grupúsculos. Se alejó por completo de sus principios de doctrina y generó confusión y desencanto en la sociedad, mutando a tal grado que muy pocos lo reconocen.

El problema toral no se corregirá de la noche a la mañana, porque de aquel partido que aparecía como honesto, decente y con verdadera vocación democrática, sólo quedan vestigios, sólo quedan las buenas intenciones de sus textos fundamentales, y que por cierto, mucha más gente de la que se piensa, aún quiere y espera retomar.

La doctrina, los valores, los principios y la ética durante tanto tiempo buscados, no cabe duda que siguen siendo lo mejor ideológicamente hablando. Lástima que a quienes tienen la batuta les valga un cacahuate, porque para el verdadero PAN y para la sociedad que llegó a confiar en este partido, la dictadura se está imponiendo y los métodos de selección de candidatos a los puestos de elección popular se encuentran más alejados que nunca de los principios de legalidad, imparcialidad, certeza y justicia que caracterizan a la democracia.

Actuar según los principios éticos y superiores que postulamos

Acción Nacional no puede aspirar a la reconquista ciudadana si la mayoría de los representantes populares o los funcionarios por designación, pocas veces actúan en concordancia con lo que les marca el Código de Ética, sin mostrar el menor interés por actuar de manera congruente entre lo que se dice y lo que se hace, cayendo una y otra vez en lo que tantas veces criticamos como oposición. Y he ahí la pregunta central: ¿Se es un gobierno panista simplemente por haber sido propuesto por este partido? Definitivamente no, porque un gobierno realmente panista es aquel que gobierna y actúa bajo los principios éticos, morales y superiores que se postulan y no solamente abrazando unas siglas cuando así conviene a sus intereses y negándolas cuando ya no es favorable el panorama.

Porque a final de cuentas, esa “apertura democrática” del PAN, ha propiciado que un número importante de “personajes” de otros partidos políticos haya encontrado refugio en el partido albiazul, por mera conveniencia propia o de sus patrones, acarreando con ello prácticas nefastas muy ajenas a los principios de doctrina: acarreos, compra de votos, coacciones, amenazas, trampas y corporativismo, entre muchas otras.

No hacer del PAN un partido del montón

Por todas las razones anteriores, el problema seguirá latente y con las mayores probabilidades de agravarse, causado por unos cuantos que movidos por sus afanes egoístas, no han podido o no han querido, darse cuenta de que poco a poco, mentira tras mentira y traición tras traición, han ido acabando con esa gran institución política llamada Partido Acción Nacional. Porque, en pocas palabras, han traicionado su ideal, su doctrina y sus principios, y sin esos valores, el PAN no es más que otro partido del montón.

Hoy más que nunca, Acción Nacional necesita refrescarse en sus dirigencias, necesita de nuevas generaciones, necesita de líderes comprometidos con la institución y no solamente consigo mismo y con sus grupos. Necesita regresar a lo básico, a unir fuerzas y tomar decisiones drásticas y de raíz, que permitan erradicar la política sucia y todo aquello que represente lo contrario de lo que hizo grande a nuestro partido. El partido necesita oxígeno, necesita que le den espacio, que lo dejen respirar. No necesita que nuevamente se abalancen sobre él todos aquéllos que ya tuvieron su momento y no supieron cuidarlo.

Militancia de calidad, más que de cantidad

No puede darse el lujo de dar por buenos todos los que se dicen panistas sólo porque se inscribieron al vapor, incluso como condición para conseguir trabajo, pero sin sentir ninguna emoción partidista, ningún compromiso con el PAN, por lo que urge una depuración para que haya militancia de calidad y no de cantidad, que sólo sirve para engrosar y rellenar las asambleas y convenciones, pero que realmente no tienen responsabilidad o utilidad.

Muchos pensarán que ya no quiero saber nada de mi partido, que estoy harto. Muy al contrario, hoy es cuando más lo valoro como la institución más noble y con más altos ideales en su fundación que ha surgido en México. Pero de lo que sí estoy harto es de todos aquéllos que pretenden acabar con Acción Nacional y que en su ceguera se asumen como los amos y señores del Partido, viéndolo como una más de sus propiedades; estoy harto de quienes pretenden que no pasa nada y que los 50,000 votos perdidos en la capital entre 2004 y 2007 no importan si sus hermanas o sus fieles lacayos “ya tienen hueso”; estoy harto de que unos cuantos tomen las decisiones y solamente usen a los miembros más nobles como carne de cañón, como moneda de cambio y como el fiel de su balanza. Estoy muy harto de aquéllos que no saben dar un paso de lado y que piensan que el partido les debe la vida.

Ni derrumbarse en la derrota ni perderse en la victoria

Soy y seré azul, aunque duela. Creo en el PAN porque la mayoría de su gente es de buena voluntad, de buen corazón y de altos ideales, que saben que tarde o temprano la rueda girará y vendrá otra vez el tiempo de la verdad. El tiempo de que una derrota no nos derrumbe y una victoria no nos pierda.

Y para quienes piensan en ganar a como dé lugar, recuerden vivamente lo que Manuel Gómez Morín afirmó allá por febrero de 1944: “EN CUANTO A LLEGAR AL PODER, BASTE RECORDAR CUÁNTOS LO HAN ALCANZADO PARA EL MAL O CUÁNTOS LO HAN TENIDO PARA NO HACER NADA. LO IMPORTANTE NO ES EL PODER, SINO AQUELLO PARA LO CUAL DEBE SERVIR EL PODER”.

Nos seguimos encontrando, si Dios así lo autoriza.

 
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