logo
Opinión

 

La opinión y comentarios manifestados son responsabilidad de quien los emite, y no reflejan necesariamente el pensamiento de
DESDElared, ni de sus editores.

 
Manuel ParedesManuel de Jesús Paredes González: Licenciatura en Administración Pública, en curso. Diplomados en Administración y Gestión Educativa; Alta Administración Municipal; Políticas Públicas para Gobiernos Municipales y Entrenamiento Deportivo de Alta Competencia. Director Fundador de MUNUS, empresa orientada a la capacitación, asesoría y desarrollo de proyectos para Gobiernos Municipales.

 
 
 
 
 
     
  Enviar comentario Imprimir Enviar a un amigo Buscar en DESDElared  
 
Un delicioso café con PAN
 
  Manuel de Jesús Paredes González  
  munus13@gmail.com  
 
Aguascalientes, Ags., a 08 de junio del 2009
 

Sin duda alguna que un buen café es capaz de impactar a los sentidos, como un placer reservado a los dioses. Aunque eso sí, para que inspire buenas letras, debe reunir las cualidades que mencionó el ilustre Paracelso: “El verdadero café debe ser negro como el diablo, caliente como el infierno, puro como un ángel y dulce como el amor”.


Y pasando a cosas más triviales que un buen aroma y sabor, encontré en el artículo “Las lecciones no aprendidas del PAN” de Jorge Uribe Ugalde, cosas muy interesantes y ciertas, aunque desde mi punto de vista como miembro activo, creo que se quedó corto al comentar lo que está sucediendo en esta organización política en Aguascalientes.

Los trece años de membresía me permiten observar que si bien los factores nacionales son importantes, éstos se opacan ante los factores locales para explicar la actual situación de Acción Nacional, que está atravesando por una crisis de identidad sin precedente, no obstante que hace apenas unos años, iba en claro ascenso y era percibido por amplios sectores de la ciudadanía como una organización responsable que podía garantizar el cambio con estabilidad. Lo que ha pasado luego es digno de estudio.

Superar el caos con el orden y el egoísmo con generosidad

Acción Nacional, en 1939, nació con el alma comprometida por aquel México abandonado, queriendo superar el caos con el orden y el egoísmo con la generosidad. Sin embargo, hoy en Aguascalientes tal parece que justo lo que necesita es quien lo salve de la incongruencia en que está inmerso a causa de unos pocos. A tal grado que se aplica perfectamente aquella frase de don José González Torres, uno de los fundadores del PAN, que en los momentos más difíciles aseveraba: “Nos encontramos en la hora 25 en la que la salvación ya no depende de los esfuerzos del hombre, sino de la intervención de la Providencia”.

Tanta lucha interna; tanto protagonismo y tanta imprudencia de algunos personajes, han desatado el descontento y el hartazgo de la gente, misma que a través de su abstención o anulando su voto, encontró las maneras de manifestarse; de decir que las propuestas no hicieron mella en su conciencia ni en sus necesidades.

Me duele decirlo pero se creyó que con el ascenso al poder y al Gobierno, el sueño estaba cumplido, olvidando que esto solamente era un paso y no el final del camino; que sólo era un medio y no el fin supremo. Pero sobre todo, quienes ostentan los cargos han olvidado que hay que ejercer el poder con responsabilidad, con eficiencia y con humildad.

Afinidad con el PAN, de palabra y no con hechos

Más triste aún es el hecho de ver que ser panista es cuestión de moda o de mera conveniencia, o peor aún, es obligación o requisito para conservar el trabajo, pasando por encima de lo que los fundadores tanto lucharon por conseguir: Que el ciudadano reconociera su propia libertad, su dignidad y su valor como persona, haciéndole ver que nadie, excepto ellos mismos, podían hacer uso de su conciencia.

Es lamentable ver como varios de los principales actores pregonan su “probada” afinidad al PAN, pero basta ver sus actos y escuchar su discurso para crispar y exasperar a los de verdadera convicción, quienes no alcanzan a comprender cómo en estos momentos alguien que aspira a un cargo de representación popular, incluso antes de haber ganado, ya está pensando en buscar otro, según él por disciplina, burlándose con ello de los principios doctrinarios, de quienes lo eligieron dentro y de quienes pudieran elegirlo afuera. No es posible que ese trapecismo que tanto criticamos ahora alguien que se dice panista quiera hacer ver como algo natural, dando con ello idea de sus verdaderos orígenes y compromisos. ¡Y luego nos preguntamos por qué la gente dice que el PAN cada vez se parece más al PRI!

La sociedad, confundida con los mensajes que se envían

Pero el colmo es que alguien salga manifestando que sólo será afín al partido blanquiazul si se eligen los candidatos correctos (los suyos o los que él diga), pues de lo contrario optará por otros sin importar las siglas de donde provengan, quedando nuevamente de manifiesto que es un panista por conveniencia y “muy light”, y que lejos de mostrar lealtad o al menos ser institucionalmente neutral, prefiere jugar sus fichas por encima de los más altos valores que acuñaron los ideólogos de Acción Nacional.

Con semejantes actos, los nuevos panistas e incluso aquel sector de la sociedad que históricamente ha simpatizado con el PAN, se encuentran confundidos con este tipo de mensajes que, de manera consciente, emiten una y otra vez aquellos quienes debieran ser los verdaderos líderes del panismo local y las puntas unificadoras de un ideal perenne.

Acertadamente Jorge Uribe afirma que la identidad de este partido parece estar diluyéndose, sobre todo cuando la mayoría de la gente ya no sabe en dónde termina el PAN y en dónde comienza el PRI. O bien, en dónde termina el PAN y en dónde comienza Convergencia. Hay un claro desvanecimiento de la identidad que se ha convertido, entre otras cosas, en una crisis de liderazgo y en una carencia patética de cuadros, sólo salvada por unos pocos que mantienen intacta su conciencia, sus valores y su amor al partido, y que se niegan a prestarse a hacerle honores a Maquiavelo. Tristemente, éstos son relegados, aislados y señalados como antiprogresistas y retrógradas políticos.

Falta congruencia en algunos, pero el PAN tiene alma todavía

Estoy cierto que esto no es el PAN en el que la gente confió, pues más allá de un número de credencial, lo que se necesita es dar testimonio de congruencia cada día, dentro y fuera de la actividad política y de la acción pública.

Aún hay alma en Acción Nacional, lo afirmo rotundamente. Aún hay esperanza mientras esos panistas de corazón, sean capaces de conocer y reconocer la diferencia entre convicción y conveniencia, manteniendo pese a todo, la brega de eternidad. Porque estarán luchando, como dijo Don Efraín González Luna, por “valores cuya sede está infinitamente más alta” y porque saben que deben mantener vivo a un movimiento cívico con alto contenido espiritual..

Pero si se rinden, será como el café de Paracelso, con un horizonte oscuro que después del 5 de julio, arderá como el infierno. Porque mientras no se respete la pureza de sus valores fundamentales y se mancille la dignidad de la persona, la dulzura de haber asumido un día el poder se verá convertida en el café más amargo y más frío que pudieran haberse imaginado.

Esta historia continuará…

 
Si alguno de los anuncios que aparecen en nuestro portal llegara a parecerle inadecuado de un medio de este tipo, le agradeceremos
que nos lo haga saber en el apartado Comentarios que aparece en cada una de las informaciones, y nos diga cuál es el URL correspondiente.

desdelared.com.mx

4

3

2

1

Desarrollo: Desde Aguascalientes, S.A. de C.V.
© Para la reproducción parcial o total de DESDELARED.COM.MX, en cualquier medio, se requiere citar la fuente.