Aguascalientes, AGS. La regla de oro en cualquier actividad es: a mayor inversión, mayor beneficio. Y eso debiera ser de más importancia si el recurso que se invierte resulta indispensable para la supervivencia.
Pero en Aguascalientes no es así, al menos con el agua, que es nuestro recurso más escaso y el que amenaza en mayor grado la capacidad de la ciudad y del estado para subsistir.
Aunque en los últimos meses la inseguridad se ha vuelto el problema más acuciante de Aguascalientes, que ahuyenta las inversiones y dificulta el crecimiento, la cruda realidad es que con el agua tenemos un problema tanto o más grave que pudiera terminar con la ciudad y con el estado en un plazo que se desconoce.
Es poquísima el agua disponible en Aguascalientes y se hecho vicio la costumbre de bombearla del subsuelo, al parecer sin un sentido realista y práctico.
La “Estadística del Agua en México 2008”, preparada por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) refleja que nuestro estado usa el 79.20% del agua para un destino agrícola, el 19% para el abastecimiento público y servicios y el 1.8% para la industria.
Sin embargo, al comparar la aportación que hace al PIB estatal el sector agrícola de Aguascalientes, según datos del INEGI, se aprecia que es solamente del 3.71%, mientras que el sector industrial manufacturero aporta el 30.34% y el sector servicios representa el 43.32% del Producto Interno Bruto estatal.
Como puede apreciarse, gastamos nuestro recurso más escaso y valioso en la actividad que aporta en menor medida al sostenimiento del estado. Esto resulta especialmente temerario al considerar que se desconoce la capacidad real del acuífero y hasta cuando podrá abastecer de agua de calidad tanto a la ciudad como al estado.
Sin que nos sirva de consuelo, la situación de nuestros estados vecinos está en niveles de alguna manera parecidos por lo que hace al destino del agua y a la aportación que hacen esos sectores al PIB de cada estado. |