En las semanas previas y posteriores a la Navidad, cientos de miles de mexicanos que trabajan en Estados Unidos y en países desarrollados visitarán México o harán envíos de dinero a sus familiares. Y lo mismo sucede en buena parte de América Latina.
Según el Banco Interamericano de Desarrollo BID la importancia que esos migrantes tienen para las economías de sus países es tal, que el monto de las remesas enviadas al subcontinente superan a la suma de la inversión extranjera directa y a la ayuda oficial para el desarrollo que otorgan instituciones internacionales. El envío de remesas representa para varios países un porcentaje superior al 10% de su Producto Interno y en algunos, casos como el de Nicaragua, llega al 30% del PIB.
Para México en el 2008 las remesas de los mexicanos que trabajan en los Estados Unidos llegaron a los 25,145 millones de dólares y para Aguascalientes fueron de 332 millones de dólares, último ejercicio del que se tienen cifras anuales.
De enero a octubre, las remesas que llegaron a todos los estados del país sumaron 18,126 millones de dólares. De Aguascalientes se tienen cifras de enero a septiembre, y sumaron 216.8 millones.
Nuestro estado ocupa el número 22 entre las entidades federativas por lo que hace al monto de las remesas recibidas. Lo que envían nuestros migrantes representa más que lo recibido por estados con una población mayor como Nuevo León, Coahuila y Sonora.
Para los países de América Latina el envío de remesas ha sido una parte importante de su economía, sin embargo, los trabajadores latinoamericanos también lo son para la economía de Estados Unidos.
Solamente en lo que se refiere a los trabajadores mexicanos, representan el 15.8% de la fuerza laboral en la agricultura y ganadería norteamericana, el 9.2% en el sector industrial, el 7.3% en el subsector manufacturas y el 4.9% del total de la fuerza laboral norteamericana.
Sin embargo, la otra cara de la moneda no resulta alentadora: los países latinoamericanos se han convertido en exportadores claros de mano de obra, lo que compromete su futuro. En el corto y medio plazo no se aprecian posibilidades de que el flujo migratorio pueda disminuir y menos aún revertirse.
Y al igual que sucede en el subcontinente, México y Aguascalientes dejan ir cada año a miles de personas productivas que no encuentran aquí el empleo y las condiciones indispensables para desarrollarse. El daño es aún más grave cuando quienes emigran son personas que cuentan ya con una carrera universitaria, que por años han sido beneficiados con la inversión en su preparación profesional y que concretan en otro país el tiempo de su rendimiento profesional.
Por ello, cuando encuentre a alguno de esos trabajadores mexicanos que vienen de Estados Unidos o de otros países, procure tratarlo bien. Son de gran importancia para nuestra economía. |