El 29 de septiembre de 1934 se inauguró el Palacio de Bellas Artes, cuya construcción había sido concluida en su totalidad en marzo del mismo año.
Esta joya arquitectónica de México comenzó a construirse el 1 de octubre de 1904, cuando se pensó llamarle Teatro Nacional. Entonces se estimó que estaría terminada cuatro años después, pero entre que se hundía por lo pesado de su estructura y se atravesó la Revolución, las obras se reiniciaron hasta 1932.
El Palacio de Bellas Artes resguarda murales de Rivera, Orozco, Siqueiros, Tamayo, González Camarena, Montenegro y Rodríguez Lozano. En su interior luce el vitral dedicado a Apolo y las 7 musas, así como el telón de acero de 22 toneladas, recubierto de más de un millón de piezas de mosaicos de cristal, que se levanta con cada función.
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