Aguascalientes, Ags.- Todos sabemos la veracidad de los refranes populares, ya que estos son el fruto de la experiencia que se recoge en sabrosos dichos a menudo mordaces, otras veces irónicos pero siempre ciertos en la descripción de una situación dada. El tener una piedra en el zapato indica una molestia constante al caminar que es difícil de evitar y a la que a veces hay que acostumbrarse, aceptándola como un mal inevitable. Todas las personas de una u otra manera tenemos nuestra piedra o incluso algunos llegarían al extremo de considerar su situación particular como una cruz, no dudo que en algunos casos así sea, pero son excepciones.
El caso del presidente Peña Nieto no es de ninguna manera una salvedad a lo dicho , lo que es más me atrevería a decir que el puesto que desempeña tiene la característica de poseer muchas piedras, tanto en los zapatos como en todo aquello que debe usar diariamente. A los pocos meses de haber accedido al puesto ya ha encontrado al menos una piedra en el zapato, a pesar del apoyo del pacto llevado a cabo con los partidos políticos más importantes, parece ser que ni con mucho está encontrando el respaldo a algunos de sus fulgurantes logros, específicamente me refiero a la reforma educativa, que contempla tanto a los programas como a los maestros.
No cabe duda que esta ha sido una petición, por llamarla suavemente, de la OCDE que al igual que las otras que están en proceso deberán cumplirse para que México entre al círculo selecto de los países merecedores de inversiones de gran escala. La celeridad con que se han estado presentando propuestas de reforma habla de la capacidad de su gobierno para concertar distintos intereses y maneras de pensar, pero parece ser que ni se han contemplado todas las corrientes y menos aun todos los intereses, cosa de llamar la atención dada la amplia experiencia en cosas de gobierno que el PRI ha adquirido en los largos años que ha estado en el poder.
Se pensó que dando un golpe fuerte a la maestra Elba Ester Gordillo el camino estaba allanado, listo para hacer todas las reformas que la educación en el país necesita, pero parece ser que no es así y que el camino aun es largo y lleno de dificultades. El caso del sindicato oficial, el SNTE, parece ser que está solucionado con el nombramiento express del nuevo líder, que sin duda será un dócil instrumento de los designios gubernamentales como en su tiempo la fue la maestra Gordillo, pero el verdadero problema tiene otras siglas. Me estoy refiriendo a la disidencia magisterial que representa la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) que en transcurso de los años ha ido adquiriendo poder y adeptos en más estados de la república, al menos hasta ahora ya son tres. La Coordinadora ha sido satanizada y presentada a la ciudadanía como una manifestación del mal y como tal es fácil de cargarle todos los pecados de los que adolece la educación en México.
Hay que reconocer que las acciones que han realizado hasta la fecha no les favorecen en nada, ante la opinión pública son la hez del magisterio y desafortunadamente esta imagen se ha ido fortaleciendo día con día, pero creo que valdría la pena preguntarse al menos dos cosas, la primera sería ¿el por que actúan de esta manera? y la segunda ¿por qué se los han permitido durante largo tiempo? Aparentemente los argumentos enarbolados por los líderes de esta disidencia no son si no fruto de la corrupción permitida por el mismo gobierno, que a través de torcidas prebendas obtenían la sumisión sindical y con ello el voto corporativo, cosa que el PRI ha sabido manejar tan bien. La construcción de derechos feudales en este grupo de maestros ha tenido un componente adicional, el de una izquierda añorante de mediados de los años cincuenta del siglo pasado, que no fue otra cosa más que una reacción al imperialismo norteamericano complementado con un intento de copia de los movimientos que se dieron en Iberoamérica por esas fechas.
En México la izquierda irresponsable, porque la hay que es responsable y seria, de alguna manera ha estado ligada a estos grupos de pensamiento anacrónico y altamente dañino; durante un tiempo esto le sido de utilidad al gobierno, de otra manera no se explicaría su permanencia. Por lo que conocemos, se podría pensar que son únicamente el mal encarnado en organismo social, pero ¿habrá alguien hecho un análisis de sus demandas? Nadie es absolutamente malo y algo de razón deben tener. El doctor Víctor Frankenstein creó su monstruo, mismo que se le enfrentó y desató una lucha entre ambos por la sobrevivencia, cosa similar le esta sucediendo al actual gobierno priista, que si bien el actual no lo formó, si esta pagando el costo de su existencia.
La Coordinadora existe en tres de los estados más pobres del país, donde más necesitan de una educación de calidad, donde curiosamente en uno de ellos se ha dado el fenómeno de la creación de fuerzas de autodefensa, como reacción al abandono de las autoridades. Esta combinación no presagia nada bueno. El gobierno más temprano que tarde, tendrá que hacer uso de la legítima fuerza que le asiste, no puede permitir que este movimiento haga y deshaga a su antojo, en perjuicio del país y de la inmensa mayoría de la ciudadanía.