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ANÁLISIS POLITICO DE TEMAS DE COYUNTURA |
Aguascalientes, Ags.
2012-03-30
Gatopardismo mediático
Este 30 de marzo comienzan las campañas electorales. Entre los adelantos que hemos tenido la oportunidad de ver antes de dicho inicio, están los spots de los candidatos, los cuales dio a conocer el IFE hace unos días. Estos mensajes audiovisuales serán una de las cartas de presentación de los contendientes, aunque seguramente la gran nota la darán los arranques de campaña de este viernes.
De entrada, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha presentado cuatro spots por medio de los cuales dará a conocer a Enrique Peña Nieto. El primero de ellos genérico y el resto enfocados en diversos estados con temáticas muy precisas: seguridad, turismo y desarrollo económico. Los spots de Peña Nieto parecen perfectos: excelente producción, ilación temática y la seguridad del candidato ante un guión. Son los spots perfectos para alguien que es puntero y no necesita desbancar a otros candidatos, sino que debe enfocarse primordialmente en promocionarse a sí mismo y a su plataforma. Es la imagen de prudencia y seguridad propia de un candidato a la cabeza en los sondeos de preferencia electoral.
Por su parte, han salido a la luz tres spots de la aspirante panista, Josefina Vázquez Mota. El primero, de corte biográfico, enfatiza el valor del esfuerzo y los valores inculcados por la familia; el segundo hace alusión a sus logros como titular de la SEP, esbozando su propuesta educativa al tiempo que resalta su experiencia en la administración pública; y el tercero toca el tema de la seguridad. Este último muestra a una candidata que, de ganar la contienda, mantendría una estrategia de seguridad, aunque da a entender un cambio en el enfoque. Detrás del spot es evidente la conclusión de que debe diferenciarse sin romper con el gobierno actual, de su mismo partido. Ahora bien, más allá del contenido de sus spots, llama la atención el tipo de imagen que maneja en los mismos. En este sentido, parece que ha abandonado la imagen de maternidad, tranquilidad y cobijo que reflejaba en las redes sociales y en spots anteriores, cambiándola por una más formal y, por momentos rígida.
Andrés Manuel López Obrador aparece en dos spots. En el primero, con una producción bastante limitada, se puede ver al candidato “extendiendo su mano” para pedir perdón por los agravios del pasado y buscar la reconciliación. Este anuncio es consistente con el discurso que ha promovido recientemente con la intención de eliminar la imagen negativa que produjo el periodo post-electoral de 2006. Sin embargo, como reflejan las encuestas, esta estrategia no ha sido suficiente para colocarlo dentro de los primeros lugares. Por otro lado, en el segundo spot busca contrastarse con los candidatos que lo superan en preferencias por medio de alusiones a “70 años de corrupción (representados por un Salinas de espaldas) y 12 años de una acción que defraudó las esperanzas de cambio (y de fondo la imagen de una bandera de Acción Nacional)”. Esta estrategia de contraste era de esperarse, sobre todo si se toma en cuenta que él es representante del único partido que jamás ha ostentado el Gobierno Federal, lo cual le da cierta legitimidad como potencial opción de cambio –eso, claro, si se olvida que la izquierda ya tiene experiencia en otros niveles de gobierno.
Finalmente, la estrategia de comunicación que ha adoptado Gabriel Quadri, candidato del PANAL, busca atraer a sectores que muestran desinterés por la política por medio de imágenes juveniles, livianas y cómicas. En este sentido un gran porcentaje de los jóvenes que votarán por primera vez el próximo 1 de julio podrían sentirse atraídos por esta estrategia. Lamentablemente, a nivel de debate, un discurso de mera jocosidad aporta poco a la elevación del mismo y, mucho menos, a la creación de una verdadera conciencia política entre la juventud.
Por medio de estos spots, los candidatos podrán darse a conocer ante los electores –por si no los conocían—y presentar sus primeras líneas discursivas de manera masiva. Asimismo, es importante resaltar que la comunicación audiovisual continúa siendo una de las herramientas de mayor penetración con las que contarán los candidatos, ya que constituye la de acceso más “democrático” (según cifras del Censo 2010, alrededor de 95% de los hogares mexicanos cuentan, por lo menos con un televisor) aunque la forma en que se asignan los tiempos de televisión y el dinero refleja el resultado electoral de la elección federal de 2009, lo cual privilegia al partido que tuvo un mejor desempeño en ese momento, el PRI. Finalmente, si consideramos que algunos expertos en comunicación interpersonal establecen que el 38% de lo que se comunica de manera audiovisual penetra por medio del tono de voz, el 55% por medio del lenguaje corporal y sólo el 7% por el contenido, entonces podríamos estar en el umbral de presenciar no tanto una cascada de propuestas políticas, sino un despliegue de talento –esperemos creativo—en el diseño de imagen.
Cierre de campaña... del Presidente
Con la culminación del periodo de intercampañas y, por consiguiente, de la llamada “veda electoral” para los candidatos presidenciales, se da inicio no sólo a las campañas formales sino a una nueva “veda”. A partir del próximo viernes, el Gobierno Federal, en general, y el Presidente Calderón, en particular, estarán limitados por ley para realizar promoción de sus obras y acciones. El espíritu de esta regulación es evitar que, en este caso, la candidata presidencial y los aspirantes a cargos de elección popular postulados por el partido político en el gobierno federal saquen raja política de los logros de la administración en turno. A sabiendas de esto, el Presidente de la República intensificó en las semanas recientes sus giras a lo largo del país asistiendo a inauguraciones, arranques de programas gubernamentales y demás actos públicos vinculados con su gestión. Incluso, algunos críticos del jefe del Ejecutivo señalaron que la reciente visita del papa Benedicto XVI a nuestro país fue un evento planificado para congraciar a Calderón tanto con la grey católica, como con la feligresía (cabe recordar que, según el Censo 2010, alrededor de 8 de cada 10 mexicanos profesa dicha fe). No obstante, es probable que el episodio más significativo que podría ser recordado como una especie de “cierre de campaña” del presidente, previo a su propia “veda electoral”, haya sido la reunión celebrada este miércoles 28 de marzo en el Auditorio Nacional con cerca de 10 mil burócratas, funcionarios públicos, legisladores, mandos militares, representantes de grupos sociales, organismos no gubernamentales, y demás invitados especiales.
Ante un público no necesariamente filopanista, Felipe Calderón se centró en exaltar sus acciones, señalar la necesidad de continuidad gubernamental, en particular sobre el tema de seguridad, hablar de la diferencia con otros gobiernos -entre líneas criticando la alta corrupción y falta de transparencia de gobiernos priístas-, y establecer que, así como se le instruye al Gobierno Federal, tampoco ningún gobierno estatal podrá promocionar sus logros –tomando en cuenta que la mayoría son gobernados por el tricolor. Adicionalmente, sin señalarlo de manera directa, el Presidente mandó mensajes para Acción Nacional para cerrar filas en torno a Vázquez Mota. Por supuesto que las palabras de Calderón repercutieron casi de forma instantánea en el PRI. Tanto el Enrique Peña Nieto como Pedro Joaquín Coldwell, candidato presidencial y presidente del CEN priísta, respectivamente, criticaron el acto calificándolo como un “mini-informe fuera de contexto”. De hecho, Peña llegó a decir que parecía que el Presidente estaba dando oficialmente por terminado su sexenio.
A diferencia de los sistemas electorales en que si existe la reelección, la mexicana lo impide. Además, la historia de dominio priísta ha generado un rechazo a la presencia y promoción del presidente saliente en el proceso electoral. Estas circunstancias le imprimen características peculiares al proceso electoral. El presidente enfrenta restricciones precisas, contenidas en la ley, para promover a su partido y candidatos. Al mismo tiempo, a menos de que logren diferenciarse, cargan con el peso de los yerros y aciertos del gobierno saliente. La pregunta es en qué medida el presidente Calderón intentará continuar influyendo en el proceso electoral y, sobre todo, si eso beneficia a la candidata de su partido. Las campañas arrancan y, aunque el Presidente calle, inevitablemente estará presente.
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| Reproducido con autorización del CIDAC |
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