La Jornada Mundial de la Juventud que se desarrolla en Madrid desde hace dos días tomó hoy una nueva dimensión con la llegada del Papa Benedicto XVI.
Al ser recibido por los reyes de España, por las autoridades del gobierno español y de Madrid, el Papa lanzó su primer mensaje de aliento a los jóvenes que en todos los países del mundo se enfrentan a la incertidumbre y a la falta de empleos.
“Este descubrimiento del Dios vivo, dijo el Papa, alienta a los jóvenes y abre sus ojos a los desafíos del mundo en que viven, con sus posibilidades y limitaciones. Ven la superficialidad, el consumismo y el hedonismo imperantes, tanta banalidad a la hora de vivir la sexualidad, tanta insolidaridad, tanta corrupción. Y saben que sin Dios sería arduo afrontar esos retos y ser verdaderamente felices, volcando para ello su entusiasmo en la consecución de una vida auténtica”.
“Pero con Él a su lado, añadió, tendrán luz para caminar y razones para esperar, no deteniéndose ya ante sus más altos ideales, que motivarán su generoso compromiso por construir una sociedad donde se respete la dignidad humana y la fraternidad real. Aquí, en esta Jornada, tienen una ocasión privilegiada para poner en común sus aspiraciones, intercambiar recíprocamente la riqueza de sus culturas y experiencias, animarse mutuamente en un camino de fe y de vida, en el cual algunos se creen solos o ignorados en sus ambientes cotidianos. Pero no, no están solos”.
Que nada ni nadie os quite la paz…
Benedicto XVI se extendió al decir que “muchos jóvenes, además, miran con preocupación el futuro ante la dificultad de encontrar un empleo digno, o bien por haberlo perdido o tenerlo muy precario e inseguro. Hay otros que precisan de prevención para no caer en la red de la droga, o de ayuda eficaz, si por desgracia ya cayeron en ella. No pocos, por causa de su fe en Cristo, sufren en sí mismos la discriminación, que lleva al desprecio y a la persecución abierta o larvada que padecen en determinadas regiones y países. Se les acosa queriendo apartarlos de Él, privándolos de los signos de su presencia en la vida pública, y silenciando hasta su santo Nombre. Pero yo vuelvo a decir a los jóvenes, con todas las fuerzas de mi corazón: que nada ni nadie os quite la paz; no os avergoncéis del Señor. Él no ha tenido reparo en hacerse uno como nosotros y experimentar nuestras angustias para llevarlas a Dios, y así nos ha salvado".
Luego de la ceremonia de bienvenida, el Papa se trasladó por las calles de Madrid hasta la Nunciatura Apostólica, donde desarrollará un programa privado de algunas horas para esta misma tarde integrarse a otras actividades de la JMJ que incluyen el paso junto con algunos jóvenes participantes por la Puerta de Alcalá, emblemática construcción frente al Parque del Retiro.
En este parque, se han congregado estos días cientos de miles de jóvenes para visitar los diversos pabellones con temas relacionados a las Jornadas y para confesarse en algunos de los 200 confesonarios instalados y que son atendidos por sacerdotes de diversas lenguas.
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