Dicen los que saben de las ciencias del comportamiento humano que todos tenemos un miedo oculto a algo. Algunos se horrorizan de los lugares oscuros o cerrados, otros tienen pánico a las alturas, a los reptiles o a las arañas… pero según dicen, uno de los miedos más generalizados es el hablar en público.
Pero más de una vez en la vida nos corresponderá hablar en público ante una asamblea de vecinos, ante los padres de familia del colegio de los hijos, ante colegas en una convención o en un seminario, y ahora que están de moda, tal vez participar en el evento de alguna campaña política...
Por ello, entre más pronto dominemos el miedo, mejor. Y la mejor manera de perder el miedo a algo es conseguir hacerlo bien.
Pues eso justamente es lo que observó y lo que hizo Ralph Smedley cuando hace 80 años trabajaba como instructor en la Asociación Cristiana de Jóvenes, la YMCA de Santa Ana, California. Se dio cuenta de que a la mayoría de los jóvenes les espantaba el hecho de tener que hablar en público y que para vencer ese miedo no había más que aprender unas técnicas y practicar, practicar y practicar. Pero observó además que si esas prácticas se hacían en un ambiente amigable, donde le ayudaran a uno a detectar y corregir los errores, y entonces se pierde el miedo y no afecta mostrar todos los defectos y carencias, pues le ayudarán a superarlos.
Pero Smedley fue más allá del simple hablar en público y abordó además el tema del liderazgo, ya que por lo general quienes se plantean la necesidad de aprender o de mejorar la habilidad para hablar en público, son personas que tienen ascendiente sobre los demás y por lo mismo responsabilidades de coordinación o de representación de otras personas. Usualmente, la inquietud de aprender a hablar en público va unida a la capacidad de liderazgo.
En la década de 1930, Smedley comenzó las prácticas de hablar en público con los jóvenes de la YMCA, aunque poco después empezaron a pedirle ayuda para establecer esos grupos en diversos puntos de la Unión Americana, y de ahí saltaron a buena parte de los países del mundo.
Actualmente, existen 12,500 clubes Toastmasters en 106 países, que cuentan con más de 250 mil socios. En Aguascalientes, existe desde al menos hace 20 años el primero de esos clubes y más recientemente se creó uno nuevo.
Los ToastMasters son una organización no lucrativa, aunque al afiliarse a uno de los clubes debe pagarse una cuota que permite cubrir los costos de las sesiones y aportar parte a la organización mundial para efectos de cubrir el costo de los manuales e instructivos para capacitar a los socios.
César Omar Ramírez de León, presidente del nuevo club que funciona en Aguascalientes comenta que sesionan los jueves de cada semana de las 20.30 a las 22.30 horas y para comunicarse con él y tener mayor información pueden contactarlo en el correo mbacesaromar@gmail.com.
Quizá sea el momento de decidirse a perder el miedo de hablar en público. No se trata de que todos los que participan lleguen a convertirse en declamadores o en oradores profesionales, sino de que cualquier persona mejore sus habilidades de expresión hablada, su lenguaje corporal y su capacidad de liderazgo. |