A través de su blog, el ex Presidente de México Vicente Fox levantó la voz para reconocer al Presidente Calderón por convocar a un debate nacional en torno a la posible legalización de las drogas.
Fox consideró conveniente legalizar la producción, distribución y venta así como la necesidad de gravar con muy altas tasas de impuestos al consumo de esas sustancias hasta ahora ilegales.
Desde luego que el ex Presidente Fox tiene todo el derecho de opinar en un asunto de trascendencia nacional, pero llama la atención que ahora sugiera lo que hace apenas unos años hubiera podido presentar como Iniciativas de Ley.
No es lógico pensar que el problema de las drogas en México no existía en tiempos de Fox y que se desató en las primeras tres semanas del gobierno de Calderón, al grado de obligar al actual Presidente a emprender un combate frontal contra las mafias.
Es obvio que el asunto de las drogas se fue gestando a lo largo de varias décadas. Testimonios de gobiernos norteamericanos hablan de las advertencias hechas a gobiernos mexicanos desde la época de José López Portillo y Miguel de la Madrid, y de que la corrupción y el encubrimiento a las mafias mexicanas de traficantes, por parte de los cuerpos policíacos mexicanos, era conocido desde entonces.
Por ello, es lógico suponer que tanto los últimos tres o cuatro gobiernos del PRI, como el primero del PAN, el de Fox, fueron negligentes en el combate a las drogas o al menos en dimensionar la gravedad del problema, con lo que se convirtieron en parte del mismo problema en vez de ser parte de la solución.
Es bueno que Vicente Fox se haya decidido a hablar y a proponer en torno al tema de las drogas. Lo malo es que hubiera sido mucho más efectiva su intervención si esa propuesta se hubiera hecho en el tiempo en que fue Presidente de México, y no casi cuatro años después.
Dice el refrán que “Un grito a tiempo baja un cimarrón del monte”, pero un grito a destiempo… se pierde. |