El Presidente Calderón abrió la puerta a un debate nacional en torno a legalizar las drogas.
No faltarán las voces que apoyen la idea de legalizar el consumo, ya que, piensan, resolveríamos de un plumazo la lucha contra el narco.
Al legalizarse las drogas, se acabarían los narcotraficantes, dicen. O lo que es lo mismo, si desaparece el delito se acaban los delincuentes.
Y de legalizarse el consumo, consecuentemente la producción y la distribución debería también ser legal, con lo cual, todos quedaríamos contentos. Pero desafortunadamente el asunto no es tan sencillo.
- ¿Al desaparecer el delito desaparecerán también las consecuencias de consumir drogas?
- ¿Qué sucedería con los miles de sentenciados y de los detenidos por causa de las drogas? ¿Habría una amnistía generalizada, o no habría delincuentes a partir de que se legalice el consumo, pero los capturados anteriormente seguirían presos?
- Al quedar legalizado el consumo, ¿los distribuidores seguirían siendo los actuales carteles y grupos?
- Al entrar en un marco legal de competencia comercial, ¿los carteles se someterían a luchar solamente con mercadotecnia para conquistar y retener mercados? ¿Dejarían realmente los sistemas violentos para eliminar al competidor?
- Al quedar legalizado el consumo y la distribución, ¿todos los distribuidores quedarían dentro de la ley y pagarían sus impuestos? ¿O surgirían de inmediato grupos de distribuidores piratas que venderían el producto a menor precio?
- Así como el tabaco y las bebidas alcohólicas pueden anunciarse, ¿se permitiría anunciar la marihuana, la cocaína o el crack?
- ¿Habría una Norma Oficial Mexicana para cada tipo de droga?
- ¿Quién garantizaría la calidad de producto y que no estuviera adulterado?
- ¿Quién sería responsable de los daños a la salud causados por esos productos?
- Si aquí estuviera legalizada la venta y el consumo, ¿se organizarían Tours Narcóticos para turistas extranjeros así como en otros países había “fumaderos de Opio” en el Siglo XIX y principios del XX?
Como resulta fácil darse cuenta, el asunto no tiene nada de sencillo y la discusión del tema probablemente no nos lleve a ninguna parte.
Pero una discusión vana nos quita el tiempo y la atención de otros de los grandes problemas nacionales como la pobreza, el desempleo y la creciente pérdida de competitividad como país.
Discutamos, pues, si la solución está en legalizar la droga. Pero atrevámonos a saber cuáles serian las consecuencias de ello en una población tan mal informada y tan pobremente instruida y educada que con facilidad se convierte en presa de los depredadores: llámense “promotores” del voto, agiotistas, aboneros o mini narcos. |