Hay ocasiones en que la investigación científica tiene aplicaciones útiles y prácticas, pero hay otras en que sus aplicaciones resultan además… sabrosas. Y muy especialmente en estas fechas de tanto calor y con tantos partidos de futbol en el horizonte.
Y además, el resultado de esta investigación traerá una gran paz a más de alguno que se debate entre las ganas de ver el futbol con los amigos y mientras da cuenta de algunas cervezas bien frías… pero lo limita el miedo a que aumente el tamaño del abdomen por aquello de la “barriga cervecera”.
Pues resulta que la inocente cerveza no tiene la culpa de ese crecimiento abdominal desordenado, según se desprende de una investigación realizada en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España por Ana Vases Alcobendas.
La investigadora se ha pronunciado por defender a la cerveza de las acusaciones de que es origen de barrigas prominentes, al afirmar científicamente que “el consumo moderado de cerveza no provoca aumento de peso ni modificaciones en la composición corporal”.
Para la investigación, requirió la colaboración de un grupo de voluntarios que durante 10 semanas mantuvieron sus hábitos alimenticios usuales, aunque consumieron de manera moderada cerveza. Y al término de las 10 semanas comprobaron que ese consumo moderado no modificó la circunferencia ni de los brazos, ni de las caderas o cintura, ni tuvo efectos sobre la piel.
El resultado del estudio que mencionamos confirma lo que han arrojado investigaciones anteriores en otros países europeos.
Por el contrario, organismos que promueven la sana alimentación afirman que el consumo diario y moderado de cerveza (tres vasos en el caso de los hombres y dos en las mujeres) tiene efectos positivos para el cuerpo, ya que la cerveza, elaborada con ingredientes naturales como la cebada y el lúpulo, aporta vitaminas y minerales al organismo.
O sea, dirían algunos, que en las próximas semanas hay que aportarle vitaminas y minerales al cuerpo, al fin que lo de la barriga cervecera es un mito.
Para que vean que la investigación científica resulta benéfica, y de aplicación inmediata. |