Pasados ya los momentos de nerviosismo por el estado de salud del “diestrísimo y casi paisano” José Tomás, ahora el diario ABC describe elogiosos conceptos para nuestra ciudad, a la que califica como “la Joya de la Corona de México”.
En palabras de su enviado especial Manuel M. Cascante, la edición electrónica del diario correspondiente a hoy jueves 29 de abril, ubica al Hospital Hidalgo como un hospital con muchos años de vida pero que cuenta con todos los servicios de un moderno hospital y con un equipo médico y humano que ya lo quisieran otros centros de salud más rumbosos.
Y como la estable salud de José Tomás afortunadamente ya no da para bordar sobre lo mismo, el enviado del monárquico diario español y uno de los que tiene más raigambre y crecimiento en preferencias de los últimos años, se echó a las calles.
Estos son un par de párrafos de cómo se expresa de Agüitas, a la que otros de nuestros visitantes han calificado de ser, “si no la más bella, sí la ciudad más “querendona” para los habitantes y quienes los visitan”.
Ciudad limpia, de mujeres guapísimas, y un tanto pija (pirrurris)
Aguascalientes es una ciudad de orden y ordenada. Una ciudad limpia, conservadora, de gente guapa y mujeres guapísimas, un puntito pija... Por sus esquinas se respira el aroma decadente y delicioso de la vida provinciana, donde la esencia de lo hispano (el paseo, el parque, el quiosco de música, las galas...) permanece muy viva, más que en la cada vez más impersonal madre patria.
Y es una ciudad por la que asoma la "lana", y no la de sus ovejas. Ya desde su fundación, en el Siglo XVI, como "Villa de nuestra señora de la Asunción de las aguas calientes", protegía los cargamentos de plata que se enviaban a la metrópoli. Con 800 000 habitantes, hoy es la octava urbe con mayor desarrollo humano del país, con una importante industria y riqueza minera y agropecuaria. Pues la Feria de San Marcos es, también, su muestra ganadera, la mayor de Iberoamérica. Y en estos días, la capital hidrocálida se llena de lustrosos "cowboys" que no parecen haberse caído del caballo, sino de su propio "jet" privado.
Eso no puede quedarse así. Lo menos que podemos decirle al enviado, es ¿Qué te tomas...?
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