Gracias al WMAP, hoy existe la certeza, valga la contradicción, de que el 72% del universo es una energía oscura de la que nada se conoce.
El WMAP, por sus siglas en inglés, fue una misión espacial de la NASA que durante 9 años midió las microondas en el fondo del cosmos con el propósito fundamental de comprobar las teorías sobre el origen y la evolución del universo.
Perteneciente a la NASA, la Wilkinson Microwave Anisotropy Probe, con 840 kilos de peso, fue lanzado de Cabo Cañaveral el 30 de junio del año 2001. Llegó a situarse a 1.5 millones de kilómetros de la tierra, desde donde pudo observar el espacio profundo sin que le estorbara el Sol. La NASA le ordenó el 8 de septiembre pasado que abandonara su órbita de trabajo para colocarse de manera definitiva alrededor del Sol y así no estorbar a otras ondas espaciales.
Gary Hinshaw, responsable de la misión, comentó: “WMAP ha abierto una ventana al universo más primitivo que difícilmente podríamos imaginar hace sólo una generación”.
Ahora, las investigaciones de la radiación de fondo serán realizadas por la sonda Planck, de la Agencia Europea del Espacio.
Según los científicos de la NASA, la radiación de fondo de microondas que se detectó gracias al WMAP, ha permitido conocer el tamaño, la edad, la geometría y la materia de parte del universo. |