Hace algunos meses hubo una cena en un lugar exclusivo de Nueva York que congregó a varios de los “ricos y famosos” del planeta, de esos que año tras año aparecen en la lista Forbes de las grandes fortunas.
En su momento, los pocos que se enteraron llegaron a pensar que algo tramaban esos que están considerados como los hombres más ricos del mundo, encabezados por Warren Buffett, un magnate de los bienes raíces que tras muchos años de trabajo ha amasado la que se considera como la segunda o tercera fortuna más grande del mundo. Otro de los convocantes fue Bill Gates, el mandamás de Microsoft, la compañía a la que todos (o casi todos) los usuarios de una computadora en el mundo le pagan regalías por su plataforma de Windows. Los acompañaban una serie de ricachones, casi todos ellos dignos de aparecer en la lista de Forbes.
Por aquellos días, la temporada más dura de la crisis económica global hacía pensar a los maliciosos que aquella reunión tendría como objetivo planear la adquisición a precios irrisorios de varias compañías “emproblemadas” por falta de liquidez pero susceptibles de volverse nuevamente rentables con un apoyo de capital.
No siempre es cierto lo de “Piensa mal y acertarás”
Pero no siempre resulta cierto aquello de “piensa mal y acertarás”, porque los hombres más ricos del mundo se reunieron no para hacerse más ricos, sino para buscar la manera de apoyar una iniciativa filantrópica con sus grandes fortunas.
Meses después ha trascendido que el motivo de aquella cena fue explicarles la iniciativa “The Giving Pledge”, que se traduciría como El compromiso de aportar, o de dar. Y se supo además que otros de los participantes de la iniciativa son John Mordridge, quien fuera presidente de Cisco Systems; el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg que además es propietario de medios de comunicación; Larry Ellison, iniciador de Oracle, la compañía desarrolladora de sistemas; el constructor Eli Broad, el inversionista John Doerr, el emprendedor Larry Lenfest y el magnate de la comunicación Ted Turner. Las fortunas de cada uno de ellos están consideradas entre las más grandes del mundo.
La idea de Buffett y de Gates es convencer a los ricos-ricos de regresar a la sociedad parte de la fortuna que fueron acumulando a través de los años en forma de iniciativas de promoción y de ayuda a quienes más lo necesitan.
Entre lo poco que ha trascendido es que Bill Gates y su esposa Melinda han creado una fundación a la que donaron ya una parte de su riqueza, y que Buffett recientemente se comprometió a donar a esa causa una buena parte de lo que tiene, algo más del 90%.
En el país más rico del mundo existe la pobreza
Aun estando considerado como el país más rico del mundo, la realidad indica que en los Estados Unidos existe una gran miseria y necesidad que se han acentuado en los últimos años. La crisis y el desempleo consecuente ha ocasionado que millones de personas carezcan de recursos para lo indispensable, como es la vivienda y la atención médica. Sin necesidad de ir a otros países del mundo, los norteamericanos preocupados por atender a quien lo necesitan, pudieran encontrar en su propio país a muchas personas en estas condiciones.
Por ello, no puede generalizarse al decir que la riqueza viene aparejada de insensibilidad ante las necesidades sociales. Hay algunos ricos comprometidos y que son generosos. Aquí parece haber una prueba. ¿Y en México? |