Por estos días Madrid está de fiesta, lo cual no es ninguna novedad. Pero resulta que la Gran Via cumple sus primeros 100 años y eso hay que celebrarlo.
Todos sabemos que motivos nunca les faltan a los madrileños para fiestear, pero el centenario de la Gran Vía es uno de los buenos y grandes. Se trata de una de las avenidas más emblemáticas de la capital española que, digan lo que digan, es una de las ciudades más burbujeantes del planeta, por el bullicio, el movimiento y desde luego que por los champanes y los cavas. Y la Gran Vía está en el centro mismo de las burbujas.
Para cualquier mexicano que va a Madrid, hacer escala en la Gran Vía es casi obligado; y eso nos viene en los genes, pues nuestros padres y abuelos cantaron aquello de “Alfombrarte con claveles la Gran Vía” , que promete el chotis de Agustín Lara (Por cierto, ahora después de años de muerto, quieren despojarlo de la autoría de esa canción emblemática para la Villa y Corte de Madrid.)
La calle arranca justamente donde está la Plaza de la Cibeles, en el cruce con el Paseo de la Castellana y termina en la Plaza de España. Varios kilómetros de luces, de gente, de charla y gritos que se incrementas en los muchos de bares y restaurantes establecidos en ella. Pero no todo son sitios restauradores, también hay cines y teatros, edificios de periódicos, oficinas, comercios… y un solo templo en toda la calle y muy discreto, por cierto, el Oratorio del Caballero de Gracia.
Al parecer, Jacopo Trenci, un italiano que fue como diplomático a España y se enamoró de Madrid, fue un tanto “disoluto” en sus mocedades, y cuando cambió de estilo de vida, dejó bienes para que se construyera ese templo neoclásico que guarda en su interior grandes tesoros históricos, artísticos y de todo tipo.
Todo en la Gran Vía tiene Historia: edificios, bares, restaurantes…
Pues si hay un viaje en puerta al viejo continente y se llega a la capital de España, no se olvide de caminar por la Gran Vía, de darse un agasajo postinero en el Bar de Chicote y de disfrutar uno de los espacios más célebres del mundo y una de las ciudades consentidas para los mexicanos: Madrid. |