El Foro Económico Mundial, la fundación internacional privada creada para ofrecer el lugar de encuentro y la propuesta económica que atienda los retos del presente y el futuro, califica a México en el lugar 60 de competitividad entre 134 países considerados.
Entre las fortalezas menciona que tenemos el décimo primer mercado interno más grande del mundo, que llevamos años de estabilidad macroeconómica y que el sector privado de México es avanzado.
Sin embargo, entre las debilidades que tenemos como país, la principales son la baja capacidad de consumo que tiene nuestro mercado, la rigidez del mercado laboral, el bajo nivel de educación y la escasa calidad del mismo y la falta de innovación.
La actual crisis revierte para México una importancia crucial ya que debe definir una agenda de competitividad capaz de conseguir un sustancial crecimiento económico que aporte bienestar a todos los mexicanos en el largo plazo.
Reconoce el Foro que México ha tenido en la última década un impresionante avance en cuanto a estabilidad macroeconómica y en liberalizar y abrir la economía, y que ha dejado atrás las recurrentes crisis financieras ligadas a los cambios sexenales de administraciones públicas, a la volatilidad de los precios del petróleo y a los excesos fiscales.
Sin embargo, advierte que una serie de fallas continúan afectando al país, como la rigidez de los sindicatos, la inequidad en la distribución de la riqueza, el crimen y la delincuencia rampante, los niveles de desconfianza de los ciudadanos en los políticos y un sentido “de fatiga” en cuanto a alcanzar las reformas.
Actualmente México se encuentra ubicado en el nivel 2 de los países en cuanto a su competitividad, es decir a mitad de camino entre los países más desarrollados como Noruega, Alemania, Finlandia, Suiza, y los demás países europeos, Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, está también a mitad de camino de países que apenas inician su proceso de desarrollo como Burkina Fasso, Bangladesh, Camerún, Ghana, Etiopía y la mayor parte de los estados africanos y algunos centroamericanos como Honduras.
Estamos en el nivel de paises como Panamá, Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú, Sudáfrica, Ucrania. Por delante de México están países considerados en fase de transición hacia la etapa 3 que es la de los desarrollados. En esa etapa previa se encuentran Chile, Polonia, Rusia, Turquía, Taiwán.
La gran ventaja: el tamaño del mercado interno
La población de México está considerada como una de las grandes ventajas del país, ya que nos permite ocupar el lugar 11. Antes están China en el 2, India en el 5, Rusia en el 8, Brasil en el 10. Después de México vienen países como Sudáfrica en el 23 y Chile en el 47.
Educación, en el lugar 74
Uno de los elementos que nos hacen bajar en el nivel de competitividad es la insuficiente calidad de la educación. México ocupa el lugar 74, Brasil el 58, China el 64, India el 63, Indonesia el 71, Rusia el 46, Sudáfrica el 57 y Turquía el 72.
Ausencia de reforma laboral y rigidez sindical nos llevan al 110
La necesidad de una reforma laboral y las posiciones rígidas asumidas por los sindicatos mexicanos bajan la competitividad de México en este renglón hasta el lugar 110 de los 134 considerados. Mejor que nosotros se encuentra Chile en el 17, China en el 51, Hungría en el 83, India en el 89, Indonesia en el 43, y Sudáfrica en el 88.
Falta más eficiencia en los mercados mexicanos
Por lo que hace a la eficiencia demostrada por los mercados del país, la competitividad de México es baja ya que nos ubica en el lugar 73. Corea en el 22, Chile en el 26, China en el 51, India en el 47.
El sistema financiero mexicano tendría que ser más avanzado
Aunque el sistema financiero mexicano se ubica en el lugar 66 de los 134 considerados, debiera avanzar más a efectos de proporcionar mejor nivel al país. El de Chile está en el lugar 29, India en el 74, Sudáfrica en el 24, Brasil en el 64, China en el 129.
Como puede apreciarse, los sectores que reducen la competitividad de México son la educación que requiere de mayor calidad, la rigidez de los sindicatos y la falta de una reforma laboral, la reducida eficiencia de algunos mercados y las limitantes que implica un sistema financiero que debería estar más avanzado.
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