Ante la probabilidad de que la economía estadounidense se recupere antes que las de otros países, por la estrecha relación que con ella guarda la de México, es de suponer que la nuestra salga del actual aprieto antes que otras regiones, afirma BBVA Bancomer en su estudio "Situación de México".
Los economistas del grupo subrayan que ha sido un acierto por parte del gobierno federal haber puesto en práctica “por
primera vez en la historia de la economía mexicana una estrategia fiscal anticíclica, con aumentos del gasto en inversión pública”. Sin embargo, advierten de que se está agotando el margen de actuación, por lo son necesarias las reformas estructurales.
Respecto a lo que pudiera suceder en el corto plazo, la perspectiva es de que si bien se observarán aún caídas en los indicadores, el que en abril y mayo los datos disponibles hayan sido menos negativos permiten suponer que el “ritmo de la contracción de la actividad se podría estar moderando”.
Para los especialistas de BBVA Bancomer, en los próximos meses habrá que estar atentos a la efectividad de las políticas de saneamiento de los sistemas financieros y a las políticas fiscales de estímulo de la demanda. “El impacto final de las mismas determinará el momento de inicio, el ritmo y las áreas geográficas en las que se consolidará la recuperación económica”.
Diferencias con el año 1995
El estudio en cuestión subraya que la salida de la crisis actual no será para la economía mexicana tan rápida como en 1995. “En primer lugar porque la demanda global no crece a los ritmos de entonces ni cabe esperar que la recuperación de Estados Unidos y de otras economías desarrolladas permita regresar a crecimientos tan altos como los de la segunda mitad de los años 90. En segundo lugar, el elevado endeudamiento de las familias estadounidenses llevará a aumentos en la tasa de ahorro y a una reducción per cápita en el consumo de bienes duraderos. Finalmente, si bien la depreciación del tipo de cambio está ayudando en el margen, no lo hará en la misma medida que en 1995, afortunadamente, dado el efecto perjudicial de la devaluación del peso en la inflación y los salarios reales”.
Al advertir sobre la posibilidad de que las medidas anticíclicas puestas en marcha para mitigar parcialmente el impacto de la crisis puedan estar llegando a su límite, considera que la política fiscal es uno de los elementos que obstaculizan impulsar el crecimiento a largo plazo de la economía y el aumento de bienestar de la población. |