Aguascalientes, Ags.
Por si fuera poco lo que sucede en Aguascalientes, ahora la presencia de los grupos de “maras” y la ausencia de un plan para conocerlos y combatirlos es señalada por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
Esos grupos de delincuentes surgidos en los Estados Unidos entre los grupos de migrantes centroamericanos que se asocian a una particular forma de vestir y de comunicarse mediante signos hechos con las manos, han proliferado desde la Norte y hasta Centroamérica y están presentes en 23 estados de México, entre los que se encuentra Aguascalientes.
Son conocidos por su crueldad, sadismo y por ser acompañantes usuales de los grupos delictivos organizados a quienes sirven como ejecutores y distribuidores de drogas. Son generalmente asociados a delitos como asaltos, violaciones, homicidios, secuestros, extorsiones, tráfico de personas y otros.
Según la CNDH operan actualmente en México más de cinco mil miembros de esos grupos, mismos que han proliferado ante la falta de coordinación de los tres órdenes de gobierno.
Entre los pocos datos precisos que se tienen sobre este tipo de pandilleros ya procesados, las estadísticas de algunos estados indican que tienen su origen en Honduras (25.9%), El Salvador (14.8%) y Guatemala (5.5%). El resto son de México y de Estados Unidos aunque de origen latinoamericanos.
La mayor parte de ellos provienen de familias con marginación, pobreza y adicciones y solamente el 3% son de familias integradas y funcionales.
La CNDH señala que Aguascalientes está entre los estados que no disponen de estudios para conocer a profundidad el fenómeno ni de un plan estratégico que haga posible por una parte prevenir o erradicar el fenómeno, y por otra garantizar a los ciudadanos la no afectación a su derecho de tener seguridad.
Antecedentes de las “maras”
Los estudiosos del tema aún no se ponen de acuerdo sobre el origen de las maras. Unos dicen que surgieron en los años ´60 en Los Angeles, con pandillas de ascendencia centroamericana. Estiman que como sus integrantes empezaron a ser deportados a sus países de origen en la década de los ´90, al pasar por México, algunos se establecieron aquí para implementar sus ideologías y sus patrones de conducta.
Otros investigadores estiman que aparecieron en Centro América en la década de los 80, a raíz de las guerras que se desataron en la región. Esos conflictos bélicos propiciaron la integración de grupos paramilitares, muchos de los cuales emigraron a Estados Unidos, donde cometieron ilícitos que llevaron a su encarcelamiento, lo que permitió a la autoridad conocer de su existencia.
Independientemente del antecedente histórico, hay coincidencia en que son organizaciones violentas conformadas por niños, jóvenes y adultos que se identifican muy de cerca con la pandilla, que han creado un código de comunicación con las manos, son fieles al líder y pasan por ritos de iniciación salvajes.
Por algún tiempo, en Estados Unidos se relacionó a las maras con las pandillas de centroamericanos, pero no tardaron en surgir los grupos conformados por mexicanos. Estos últimos encontraron en las cárceles sus mejores oportunidades, ya que desde ahí empezaron a controlar a las demás pandillas latinas y a atraerse a los jóvenes delincuentes, que una vez liberados, fundaron sus propias pandillas.
Las maras se constituyen para conquistar y dominar un territorio y para cometer actos delictivos. Se rigen por un código de conducta interno y su estructura es jerárquica vertical. Además, han desarrollado la capacidad de moverse de manera permanente tanto a nivel nacional como internacional.
Ramificación
La CNDH indica que hay datos que sugieren que las pandillas que se van creando mantienen relaciones estrechas con el país de origen de sus integrantes, lo que facilita que trafiquen con personas, narcóticos y armas y que se dediquen al robo profesional de autos.
Las maras operan a través de células o “clicas” que se crean en cada territorio, mismo que delimitan con graffiti. A la fecha, hay registros de su presencia en gran parte de Estados Unidos, Centroamérica, Canadá y México.
Según un informe de la CNDH sobre las maras, datos de la Procuraduría General de la República dan cuenta que éstas han penetrado ya en un sector vulnerable de la población mexicana, pues han incorporado en sus pandillas a menores de edad que viven en pobreza y marginación.
Las primeras pandillas de maras fueron detectadas en territorio nacional en el año de 1996.
Los estudios que se han realizado sobre el perfil psicológico de esos jóvenes es que se observa en ellos baja autoestima, inseguridad, demanda de afectividad, baja tolerancia a la frustración, poco control de impulsos, agresividad reprimidaa o latente y hostilidad hacia el medio.
LA CNDH se pronuncia porque el fenómeno de estas pandillas delictivas transnacionales se atienda tanto por sus causas como por efectos, a nivel nacional, regional e internacional. |