logo

La VIrgen de Guadalupe
Lo inexplicable que hay en lo ordinario
  • Una devoción que crece día con día
  • 478 años después, hecho que no encuentra explicación
  • Estudios científicos de la imagen
Aguascalientes, MÉXICO a 11 de diciembre del 2009

 
 
 
 
 
     
  Enviar comentario Imprimir Enviar mail BUSCAR  
 

Hace 478 años que está con los mexicanos y a fuerza de tenerla cerca, parece que nos hemos acostumbrado a ella, que no apreciamos lo que representa y que la vida ordinaria hace que deje de sorprendernos lo extraordinario del hecho. Pero casi medio siglo después, en las apariciones de la Virgen de Guadalupe quedan muchos aspectos que la ciencia no ha podido resolver y que encuentra inexplicables.

Lo real es que, pese a ello, su devoción se acrecienta cada día, se extiende en países de todo el mundo y que para la inmensa mayoría de los mexicanos sigue siendo lo confiable y seguro cuando mucho de lo que conocimos (economía, empleo, seguridad, prosperidad, armonía social) parece desmoronarse y se viene abajo.

Cada 12 de diciembre, y en las semanas y días cercanos, millones de personas se acercan a su casa para saludarla, darle gracias y encomendarle las pequeñas y las grandes preocupaciones y problemas, las necesidades y carencias que los agobian.

El Santuario de Guadalupe es, después de la Basílica de San Pedro en Roma, el lugar más visitado de la cristiandad con una cifra que va de los 12 a los 15 millones de personas al año.

Prácticamente no hay un solo templo católico en México, en el sur de los Estados Unidos y en los países latinoamericanos que no tenga su imagen en uno de los altares. Y prácticamente no hay país en el que su advocación resulte desconocida.

Pero a casi quinientos años de sus apariciones, la imagen plasmada en la tilma de Juan Diego sorprende cada día a científicos y a investigadores y quedan muchas cuestiones por resolver en las que la ciencia se ha mostrado incapaz de explicar.

El cielo y sus constelaciones, tal como estaban ese día

ConstelaciónEra el martes 12 de diciembre de 1531 cuando Juan Diego, aquel indígena de Cuautitlán, en lo que hoy es el Estado de México atravesaba al trote el lomerío o pequeño cerro del Tepeyac para acudir a la gran ciudad de Tenochtitlan, que desde hacía diez años estaba en poder de los teúles llegados de España.

Juan Diego no era su nombre original, ya que en su pueblo lo conocían como Cuauhtlatohuac que quiere decir “ El que habla el lenguaje de las águilas”, pero había adoptado el nombre de Juan Diego cuando abrazó la fe cristiana y fue bautizado.

Juan Diego, entonces de 57 años, había estado casado con Malintzin, que una vez bautizada adoptó el nombre de María Lucía, y que falleció dos años antes de las apariciones.

Aquella mañana ya no le fue posible evitar toparse con la Señora que le pedía llevar al Obispo Zumárraga la prueba solicitada para comprobar que la petición hecha por Juan Diego era efectivamente de la "Madre del Verdadero Dios por quien se vive".

Todos conocemos la historia de que al abrir su tilma de ixtle y caer las rosas al suelo apareció la imagen de la Señora que había pedido se le edificara un templo donde atendería los ruegos y las peticiones que le hicieran.

Constelación-2Pero no todos sabemos que muchos años después, un estudio científico encontraría que las estrellas que aparecen plasmadas en el manto recogen con una exactitud asombrosa la posición que guardaban las constelaciones visibles en el cielo de la ciudad de México tal y como estaban ese día, que era el Solsticio de Invierno.

Un estudio realizado por el doctor Juan Homero Hernández Illescas detectó en el manto de Juan Diego, que tiene unas dimensiones de 104 por 170 centímetros, las estrellas y las constelaciones que ahora conocemos y observamos con la ayuda de instrumentos astronómicos y cálculos matemáticos. En ese estudio fue apoyado por astrónomos de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sin embargo, esa no es la única cuestión asombrosa y extraordinaria de la imagen.

La inexplicable duración de un tejido de ixtle

En ese tiempo era usual que los naturales del Valle de Anáhuac usaran un manto para protegerse del frío y que ese manto les sirviera además para recoger por el camino algo que les fuera útil como plantas o frutas.

El manto estaba tejido en base a hilos de una fibra sacada de los agaves que se dan en esas tierras. El ixtle es un material con el que todavía hace algunos años se fabricaban los “costales” o bolsas donde se guardan granos o frutas y servía además para fabricar cuerdas y cordeles llamados mecates, muy útiles para atar bultos y amarrar a los animales. Aunque en la actualidad buena parte de esos productos se fabrican con plástico, aún es posible encontrar en los mercados hilos, cuerdas y costales fabricados con ixtle.

Quienes conocen y utilizan los productos de ixtle, saben que tienen una duración limitada de meses o quizá de años. Algunos estudios han determinado que no duran más de 20 años ya que terminan por desintegrarse cuando la fibra se seca y se erosiona.

Sin embargo, la tilma de Juan Diego donde quedó plasmada la imagen, lleva 478 años. Más de 100 años estuvo desprotegida por un cristal, expuesta al polvo , al calor y al humo de velas y veladoras, al tacto de los visitantes. En el año de 1791, unos trabajadores que limpiaban el marco de plata de la imagen derramaron ácido nítrico encima. El 14 de noviembre de 1921, a las 10:30 de la mañana, Luciano Pérez Carpio se acercó como un devoto y colocó a los pies de la imagen una bomba que destruyó el mármol, deformó el metal, pulverizó el vidrio y la madera a una distancia considerable, pero que no dañó la tela.

Un análisis científico de la pintura con que está plasmada la imagen no encuentra en ella elementos orgánicos, ni químicos, ni sintéticos que expliquen su origen. Y la observación de la tilma bajo potentes microscopios revela que la pintura no impregna la tela, sino que parece flotar a unas milésimas de centímetro por encima de ella.

Pero no es lo único asombroso y extraordinario

El peto de HidalgoEl estudio oftalmológico de los ojos de la Virgen en la tilma sorprende ya que presenta el Efecto Púrkinje-Sánsom de las Universidades de Breslau y París respectivamente, que en la córnea y en el cristalino se refleja la imagen que ven los ojos, y que es un fenómeno exclusivo del ojo de una persona viva.

Otro estudio realizado por el doctor Aste Tonsmann de la Univesidad de Cornell en Nueva York descubrió, reflejada en los ojos, la escena que presenció Juan Diego y que hubiera presenciado una persona si estuviera a su lado: un grupo de 12 personas entre las que se distingue al Obispo Zumárraga, a otros religiosos y a una mujer negra arrodillados ante la imagen plasmada en el manto de Juan Diego, que permanecía de pie.

Estudios históricos han confirmado que efectivamente el Obispo Zumárraga tenía una sirvienta de raza negra.

La investigación científica de la imagen, realizada por científicos que trabajaron para la Agencia Espacial Norteamericana NASA, (doctor Phillip S. Callahan, biofísico de la Universidad de Kansas, científico y técnico en pintura), y el doctor Jody Brant Smith, de la Universidad de Miami y Catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Pensacola, determinaron que en la imagen no se encuentran signos de que haya sido utilizado un pincel.

Y algunas observaciones se han documentado en el sentido de que los reportes de la temperatura que guarda actualmente la imagen y la plancha metálica que le da soporte revelan que la plancha metálica se encuentra a temperaturas alrededor de los 15 grados centígrados que suele ser la temperatura ambiente. Sin embargo, al aplicar el termómetro a la imagen se aprecia que guarda una temperatura estable de 36.5 grados, la temperatura que tiene una persona sana.

Como verán, son muchas las cuestiones inexplicables en algo que para millones de mexicanos resulta algo ordinario y normal. Pero quizá lo más inexplicable es que luego de cinco siglos, la devoción se mantenga y crezca día con día.


VirgenLos nueve hechos que no encuentran explicación científica

  1. La conservación del ayate o tilma 478 años, pues lo usual es que no dure más de veinte.
  2. La conservación de la imagen, que por 116 años estuvo sin la protección de un cristal y sometida al contacto de toda clase de objetos.
  3. Cómo no se destruyó el ayate cuando le cayó ácido nítrico a todo lo largo.
  4. Cómo el ayate no sufrió daño alguno cuando la explosión de la bomba del 14 de noviembre de 1921, que destrozó todo lo que había cerca.
  5. La diferencia de temperatura entre el ayate y la placa metálica.
  6. El hecho de que esta imagen esté realizada en un lienzo de estas características sin haber tenido la preparación adecuada.
  7. Cómo es posible que en esta imagen no haya colorante ni animal, ni vegetal, ni mineral, ni sintético.
  8. Que el ojo de la imagen tenga las características de un ojo humano vivo con el efecto Púrkinje-Sánsom.
  9. Que en un ojo de siete milímetros aparezcan doce figuras humanas.

    El Papa Pío XII dijo que esta imagen es obra de «pinceles que no son de acá abajo». Humanamente no hay explicación para los interrogantes que presenta.
 
 
Twitter
Linkedin
15x15
 
 

Algunas otras notas que puede leer en DESDElared

El Nican Mopohua


Ags. es ya un mosaico hasta en las religiones de sus habitantes


Nueva Encíclica del Papa aborda las grandes cuestiones de nuestro tiempo


En Ags., la Virgen del peto de Hidalgo

 

 
Si alguno de los anuncios que aparecen en nuestro portal llegara a parecerle inadecuado de un medio de este tipo, le agradeceremos
que nos lo haga saber en el apartado Comentarios que aparece en cada una de las informaciones, y nos diga cuál es el URL correspondiente.

desdelared.com.mx

4

3

2

1

Desarrollo: Desde Aguascalientes, S.A. de C.V.
© Para la reproducción parcial o total de DESDELARED.COM.MX, en cualquier medio, se requiere citar la fuente.