Hay quienes lo llaman el “efecto CSI”. Se trata de la proliferación de cursos de ciencias forenses, hecho que se atribuye al éxito que en la televisión han tenido programas como CSI, Silent Wintness y Bones.
Donde se ha dado con fuerza este fenómeno es en el Reino Unido. En el año 1990 se impartían en ese país sólo 2 cursos de ciencias forenses, y actualmente hay disponibles 285.
Los estudiantes que aspiran a esos cursos deberían saber que tarde o temprano se desilusionarán, pues la vida real no es como se le pinta en estos programas. Pero esto no es todo, pues un estudio realizado por un comité gubernamental encontró “evidencia creciente de que un alto porcentaje de los cursos en ciencias forenses ofrecen una pobre preparación para la carrera en ciencias forenses”.
Los aspirantes a esta profesión deberían también tener presente que los puestos de más alto nivel los ocupan personas con estudios universitarios en ciencias tradicionales, como es el caso de la Química.
Otro factor que pudiera considerarse problema, es el hecho de que por lo menos en el Reino Unido el crimen no crece al ritmo que los programas de detectives, pues no para todos hay trabajo. |