En su último partido, la selección Mexicana de Fútbol derrotó un gol por cero a la escuadra hondureña, en un partido que parecía daba para más. Pero gracias a la cobardía del técnico de Honduras al plantear un parado táctico más resultadista que propositivo, desde el inicio del juego tuvo solo un protagonista, el cual fue México.
Sin embargo, gracias a la falta de contundencia y de creatividad, México tuvo que sufrir hasta el final y ganar con un penal dudoso sobre Giovanni Dos Santos, el cual cobró de manera categórica Cuauhtémoc Blanco y de esa manera dar el triunfo a México.
Es increíble que una selección de la que se dice es de las mejores de nuestra región presentara un parado táctico tan mediocre y temeroso: básicamente jugaron con 9 futbolistas dentro de su propia media cancha para tratar de detener los embates mexicanos, los cuales (hay que decirlo) tampoco fueron bien desarrollados y pensados; parecía más un concurso de “tírale al blanco” que un partido de fútbol. Lo peor de todo esto, es que esta misma selección Hondureña humilló y goleó a la escuadra mexicana meses atrás y ahora demostraron que fuera de su país les da miedo jugar.
Por su parte, la escuadra mexicana realizó su partido con algunas llegadas donde el que se supone que es el “hombre gol” de la selección Mexicana (Miguel Sabah) no las supo cristalizar pero el que sigue brillando y cargando al equipo es Cuauhtémoc Blanco. Este hombre, de 36 años, es un ejemplo claro de cómo deberían comportarse los 23 futbolistas que son elegidos en cada convocatoria: personalidad, carácter, precisión, entrega, todo eso que parece que ningún otro futbolista mexicano tiene en este momento.
Otros futbolistas que merecen ser mencionados son Ricardo Osorio y Carlos Salcido en la defensa, que parece que por fin recuperan aquel nivel de la Copa Confederaciones de Alemania en el 2005, y cuatro jovencitos menores de 23 años, quienes son el presente y futuro de la selección para los próximos 10 años: Guillermo Ochoa, Efraín Juárez, Andrés Guardado y Giovanni dos Santos. De ellos dependerá muchísimo, junto con Cuauhtémoc, el accionar en la inminente clasificación de México al próximo mundial.
Debido a la victoria del miércoles, se aseguró matemáticamente, al igual que lo hizo el conjunto de los Estados Unidos, el repechaje del área de la Concacaf. Esto quiere decir que si el TRI llegara a perder los últimos dos partidos del hexagonal y se combinan un par de resultados, se tendría que enfrentar al quinto lugar de la eliminatoria de Conmebol (Sudamérica), donde en estos momento está la devaluada e inoperante selección de Argentina, bicampeona del mundo.
El caso de Argentina tiene el agravante de que cuenta con el que se supone que es el mejor jugador del mundo futbolístico en el pasado torneo: Lionel Messi, y además, la selección es dirigida por Diego Armando Maradona.
Si acaso hubiera que ir al “repechaje”, deberíamos enfrentarnos a esa Argentina, lo que no sería nada fácil. Nosotros, que nos quejamos de no poder ganar los partidos de visitante en Estados Unidos, Honduras o el Salvador, imaginen lo que sería tener que definir la clasificación al Mundial en Argentina y contra Argentina: desde luego que algo complicado. ¿O que creen ustedes?
Por ello resulta tan importante que en el partido del día 10 de octubre contra El Salvador nuestra Selección no solamente gane, sino que además convenza. De ser así, quedaría asegurada la presencia, por quinta
ocasión consecutiva, a una Copa del Mundo.
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