Tres son los proyectos finalistas, pero sólo uno pasará a convertirse en el ícono de los Juegos Olímpicos del 2012. La decisión recaerá en el alcalde de Londres, ciudad sede de este evento deportivo.
Uno de los proyectos que más ha llamado la atención es La Nube. Se trata de un conjunto de tres torres de hasta 120 metros de altura, en cuya parte superior se sostendrían varias esferas luminosas inflables interconectadas entre sí. Todas ellas formarían una especie de gigantesca pantalla tridimensional que proyectaría datos e imágenes desde el cielo de la capital inglesa.
En el diseño de este proyecto participó un equipo integrado por arquitectos, diseñadores gráficos, fabricantes de globos gigantes e ingenieros expertos en cuestiones medioambientales, digitales y estructurales. Lo encabeza el arquitecto Carlo Ratti, del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
La Nube gozaría de autonomía energética y económica, ya que sería financiada con las aportaciones de la gente, por lo que su tamaño final dependería de cuánto dinero se juntara. Pero además, está contemplado que las rampas, escaleras y elevadores de las torres generen energía a medida que la gente las use para subir con miras a introducirse en las esferas.
La energía también se recogería mediante placas solares instaladas en el suelo y en las mismas esferas.
Las esferas que darían forma a la nube serían fabricadas con plástico Etileno-TetraFluoroEtileno (ETFE, por sus siglas en inglés), utilizado en el centro acuático de las Olimpiadas de Pekín 2008.
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