General Motors, hasta hace algunos meses la compañía automotriz más grande del mundo y ahora en proceso de bancarrota, avanzó hoy en su “venta de temporada” al anunciar que llegó a un acuerdo previo para que la empresa sueca Koenigsegg adquiera las acciones de Saab que están en poder de General Motors.
Mediante un apalancamiento bancario por 600 millones de dólares y el aval del gobierno sueco, la línea de automóviles Saab encontró la alternativa que le permitirá subsistir en el mercado por muchos años más. Así es que si Usted tiene ya un Saab o es “fan” de la marca, puede estar tranquilo: su automóvil no se depreciará al grado que se había pensado y podrá renovarlo por los nuevos modelos próximos a aparecer, ya que Koenigsegg anunció su decisión de continuar con el desarrollo de los autos que ya están en proceso de aparecer en el mercado mundial.
La compradora está dedicada al segmento de automóviles deportivos en Suecia, cuna de la marca Saab de automóviles, cuyos orígenes están en una fábrica de aviones.
Saab es una de las líneas de automóviles que dejaron de interesarle a General Motors al arreciar las dificultades financieras que llevaron a declararse en quiebra a la empresa. La decisión tomada fue la de vender varias de las divisiones consideradas no prioritarias para el consorcio norteamericano.
En ese orden de ideas, en las últimas semanas se anunció la venta de la División Hummer a la empresa china Tenghong. La División Saturn fue adquirida por el conglomerado de distribuidores automotrices Penske. Las operaciones europeas de la marca Opel pasaron a manos del grupo industrial canadiense Magna. Al vender Saab, solamente queda por definir la suerte de la División Pontiac que también será desincorporada de General Motors. |