Aguascalientes, Ags.- No hay persona con solidez económica que no hable bien del ahorro. La mayor parte de quienes tienen una posición desahogada, le reconocen que estuvo en la base de su exitosa carrera y que les dio el impulso inicial para arrancar cualquier proyecto. Gracias a él se han fortalecido economías nacionales y ha sido posible emprender ambiciosos proyectos de crecimiento. Hablamos de una costumbre, de un hábito que tiene importancia por sí, más que por las cifras que representa.
Hablemos del ahorro
Los libros de Economía y los diccionarios tienen diversas definiciones del ahorro, pero tal vez una de las más breves y precisas es la que dice que el ahorro no es otra cosa que un consumo diferido. Es decir, un gasto no realizado de inmediato sino que se retrasa de una manera consciente y programada para después.
Y la experiencia de la vida diaria nos da múltiples ejemplos de ello. Desde el caso de la madre de familia que procura cada día sustraer una moneda o un billete para guardarlo con la idea de poder gastarlo más adelante.
De inicio, el ahorro requiere de una cierta disciplina, sin por ello renunciar ni sacrificar la calidad de vida. Quizá la madre de familia a la que nos referimos no es especialista en Finanzas ni en Economía, pero se acercó a los expertos para conocer cómo optimizar los gastos y cómo abrir una Cuenta+ a fin de guardar en ella esas monedas o esos billetes para un buen propósito a futuro.
Y con el paso de los días, aquel casi insignificante ahorro diario le permitirá comprar el mueble o el aparato doméstico que le hacía falta, cubrirá buena parte de un viaje vacacional, o servirá para atender algún gasto inesperado de cualquier tipo.
Cuando el ahorro se convierte en una especie de cultura nacional, las proporciones se multiplican casi de forma exponencial. Hay países proverbialmente conocidos por su cultura del ahorro, que gracias a él han salido adelante de grandes catástrofes o que han podido financiar enormes proyectos de desarrollo.
Ahorrar dinero, al alcance
El ingenio popular crea múltiples formas de ahorrar de manera individual o colectiva. Por lo general, se busca que sea una manera sencilla y fácil tanto el guardar como el retirar lo ahorrado, y en segundo lugar, que sea seguro y que tenga algún rendimiento.
En nuestros días, ahorrar dinero está más al alcance de amplios sectores de la población. Hay la posibilidad de ahorrar según las capacidades y las intenciones de cada persona. Y las posibilidades, además de ser amplias y variadas, ofrecen plenas garantías de seguridad sobre el dinero que no solamente queda guardado, sino también queda invertido, pues las formas de ahorro producen un rendimiento, en todas las modalidades y plazos.
Ahora, tan fácil como era antes poner una moneda en el cochinito o alcancía de barro, resulta sencillo abrir una cuenta en alguna institución especializada a fin de que ese recurso que no gastamos de inmediato esté disponible para cuando decidamos darle otro uso.
En cualquier caso, el ahorro sigue siendo tan necesario y útil como lo era hace años. Es la base de una futura tranquilidad y seguridad económica.








