OPINIÓN

Una espera que se alerga

2026-03-02

¿Esperar que venga Trump para que nos libere de los narcos, o nosotros tomar medidas para que el terrorismo no acabe con el país?

Ya están aquí

Los que veían lejos que el terrorismo les pudiese afectar directamente, ahora con la captura de “El Mencho” pudieron sentir en carne propia los estragos del narco. Son terribles de hecho.

Las dimensiones de los sucesos fueron equivalentes a una guerra civil relámpago; en otros países por un suceso de esta magnitud hubiesen renunciado el presidente, algunos ministros y jefes militares, pero aquí no pasa nada.

Nos llamó la atención que los delincuentes actuaron con libertad para provocar terror de una manera organizada, pronta y escalada en zonas de 20 estados como represalia por sentirse traicionados por el ejército y el gobierno, repitiendo el formato escalado de los dos Culiacanazos. A unas tienda de conveniencia las tomaron como piñatas desde el sexenio pasado quemándolas ¿Quién se anima a invertir así?

El mismo mensaje

El mensaje sigue siendo claro: ellos siguen mandando en sus territorios, aunque atrapen a las cabezas. Las guerras seguirán para cubrir los liderazgos, y se multiplicarán las extorsiones quemando negocios, acabando con los patrimonios, con más vidas inocentes, dificultando la economía y sembrando de luto el país, incluso asesinando a las madres buscadoras. Eso y la indiferencia del gobierno a ellas clama al cielo.

¿Qué es peor para el país?

¿El narco terrorismo o una dictadura al estilo socialista de Maduro o de Cuba? Ambas son la suma de los males; una permite a la otra ser el brazo ejecutor para ganar y conservarse en el poder, y la otra usa la política perversamente para apoderarse y saquear al país con una bandera ideológica.

Sin embargo, hacer pactos con el narco es hacer pactos con el diablo, cobra demasiado caro: perder el alma en el ínfiernos. Diábolos viene de la raíz griega calumniador, por eso le llaman “el padre de la mentira”. Un gobierno que miente a diario busca fines opuestos a lo que dice. Por instinto desconfiamos de quien nos miente.

No pierdan de vista nunca, a pesar de sus engaños, que este régimen busca perdurar a toda costa con o sin el apoyo de los EEUU, en esto aquí hay incertidumbre. El secuestro de Maduro no deshizo la temida dictadura venezolana ni apresó a Diosdado Cabello, el jefe que maneja el ejército y al narco local pudiéndolo haber hecho. Esto se le criticaron a Marco Rubio, el Secretario de Estado. Tenemos con los Estados Unidos un enemigo común: el narco. Pero nuestros intereses son muy distintos. El gobierno local no parece ver al narco como su enemigo, lo aprovecha a su favor.

Un sistema ingobernable

El asunto es que el narco terrorismo se expande por las guerras entre ellos para ganar territorios, porque es protegido por los narco políticos y explota cuando son traicionados por sus “socios”. Un sistema de gobierno así es insostenible por ingobernable.

La narco política pervierte la búsqueda del bien común y termina perjudicando a la población por tres razones:

1. Por la corrupción entre ellos a escalas colosales.

2. Por la complicidad. Las alianzas con los narcos y la corrupción les impiden aplicar la justicia entre ellos mismos por sentirse amenazados por ellos.

3. Por las represalias de los narcos y de los mismos políticos, al sentirse traicionados por otros políticos.

El culmen de presiones

La presidencia que es el culmen de la suma de presiones, con diversos y opuestos intereses, por un lado maniobra aparentando aplicar la ley cara a la sociedad y proteger las inversiones extranjeras. Por otro, da la impresión de proteger a los narcos y cumplir los favores de quienes la pusieron en la silla que implican traicionar a la patria; por los militares exigiéndole definición y sobre todo por la inmensa presión de EEUU.

Una presidencia tan conflictuada no puede funcionar bien ni cumplir el principal fin de mejorar el bien común que se supone debe cumplir. En lo nacional quitar los apoyos al campo, a la pesca, la seguridad a los transportistas, la economía estancada y más cosas por sí solas suben la presión de la caldera social, que puede hacerla explotar.

¿Qué podemos hacer?

Ante todo esto surge una cuestión primordial: cómo detener la descomposición social? Ante los narcos está claro que solo el ejército leal a México y la aplicación de la ley sin mañas pueden detenerlos. Aquí la ayuda de Trump es muy valiosa.

La sociedad necesita reunirse colectiva y continuamente en gremios, zonas de influencia, asociaciones ciudadanas, cámaras, para buscar soluciones concretas y factibles:

a. Es urgente rescatar a los adolescentes y evitar que los narcos los recluten como carne de cañón. Los están matando y desapareciendo al por mayor. Ubiquemos las zonas donde lo hacen para evitar esa práctica y medir las mejoras.

b. Exigir al gobierno lo que no está dispuesto a hacer. Obligarlo, de otra manera seguirá enroscado. La fuerte presión social sí les afecta, tienen sus lados débiles.

c. Buscar apoyo de organismos internacionales para que el gobierno cumpla. Lo vimos recientemente con la presión de las minas canadienses para buscar a los mineros desaparecidos.

d. Colaborar con el gobierno en las áreas con más impacto y urgencia social.
Se trata de redefinir los problemas y de que busquemos soluciones factibles por el bien de todos. Seguir pasivos lo empeora.

Empieza en tu zona, reúnete y participa, México te necesita ahora más que nunca.


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