La descomposición social , a medida que avanza, engulle todo a su alrededor descontrolando el país y haciendo peligrar la vida de mucha gente.
Lo más serio del país
Creemos que lo más serio que le pasa al país, más que lo político, es la creciente descomposición social que avanza sin que el gobierno ni la gente lo impidan. La gente no termina de entender que por más que marchen, que protesten en las redes y que pidan a la presidencia a los gobernadores y a los ediles detener la violencia, el gobierno solo responde para apaciguar los ánimos, pero no para acabarla.
Los soldados que circulan en las calles dicen que pueden acabar con los instigadores de la violencia en una o dos semanas. pero no reciben las órdenes de más arriba. Y en tanto, la violencia sigue y sigue, ni siquiera se habla ni detienen al “sindicato” que permite y roba autos masivamente en estados como Sinaloa.
La gente no termina de asimilar las severas consecuencias del cambio del papel del gobierno en su complicidad con los narcos para ganar elecciones y perpetuarse. Más que una transformación, se ha permitido deliberadamente la destrucción del país en lo económico, político, educativo, en el tejido social y sobre todo en la seguridad: el pivote que puede desinflar la sociedad.
Pero el problema no es solo del gobierno ni de quienes lo critican. Se requiere de nuevas formas de participar masivamente y sin violencia.
Un país fragmentado
Por otro lado Pemex ha sido un barril sin fondo para el presupuesto, quebrada como está. Ha empobrecido y arruinado a muchos proveedores del Sureste que viven de surtirle, y afecta en parte a varios estados: Campeche, Veracruz, Tabasco, Tamaulipas y Puebla.
Si en el Centro, Norte y Noroeste supiéramos de lo que acontece en el Sur y Sureste, y ellos supieran de nosotros, estaríamos unidos. Pero las noticias no corren a los extremos porque muchos medios están controlados y la opinión pública está dividida por esbirros del gobierno bien pagados como lo relata el nuevo libro de Julio Scherer. El gobierno tomó el micrófono para controlar la opinión, con mentiras y dividir a la gente, adoctrinando hasta en la educación.
*Contraste infame
Esto contrasta con la ayuda “humanitaria” a Cuba. La ayuda estimada de la presidente en petróleo solo en el 2025 fue de 500 millones de dólares y en estos días de 814 toneladas de alimentos ya enviados, más 1,500 toneladas que se preparan, los datos varían de diversas fuentes.
La misericordia que les brota no la aplican a los mexicanos con tantas urgencias y sí para el gobierno cubano conocido por no distribuirlos totalmente a su gente.
*La mancha que engulle
Mientras tanto la descomposición social engulle a los mexicanos ¿qué está sucediendo?
- Aumentan los delincuentes y disminuye la población honesta. La impunidad mayor del 90% llama a delinquir, los narco terroristas enganchan a adolescentes. Síntoma de la descomposición familiar creciente y de más vidas echadas a perder.
- Crece la quema de negocios por las extorsiones. El negocio del narco ya no depende de las drogas, están metidos en todo. Eso complica la economía regional y desalienta la inversión. Todos perdemos.
- Más desaparecidos y más fosas. Como en Rusia, pronto en ciertas regiones será difícil encontrar gente de un rango de edad por las guerras, lo que está afectando el crecimiento poblacional, que va a la baja.
- Cuesta conseguir trabajadores. Por las becas del bienestar, el trabajo “fácil”, porque huyen y por tantas defunciones.
- La violencia y la crudeza empeoran, nadie se salva, por cualquier cosa te desaparecen, la ley se va debilitando, el caos crece y las armas se imponen.
- El enemigo vecino. Al atomizarse los grupos se hace casi imposible detenerlos, no bastaría todo el ejército. La pax narca depende de los arreglos entre ellos, pero su inestabilidad crece al invadir territorios.
- Crecerá en otras ciudades, no lo dudes el narco es como la peste, la corrupción e ineptitud del gobierno lo alienta, se nota en parte de la burocracia, las policías.
- Tardará muchos años componerse: si se empieza ahora, el problema es que este régimen quiere perpetuarse y con él más habrá más descomposición. Colombia no lo logra todavía con el apoyo de EEUU.
*La mancha que engulle
La descomposición social se parece a la película japonesa de ficción “Dogora” de 1958, dirigida por Ishiro Honda donde una pequeña mancha de gel viscosa crecía al engullir a la gente por su paso. Pronto el gel verdoso empezó a circular por las calles devorando y saliendo por abajo de las cortinas cerradas, amenazando a los que circulaban si la pisaban, hasta que toda la ciudad se horrorizó.
Este es el escenario que nos espera si la sociedad sigue pasiva; si ahora muchos tienen miedo espérate a que el gel verdoso llegue a tu ciudad engullendo poco a poco hasta convertirse en una masa gigante. No exageramos, veamos a Venezuela y a Cuba colapsando.
Unidos somos imparables
Al régimen le conviene que sus “socios” anden sueltos porque el miedo paraliza. Con Hugo Chávez las bandas se desataron, Bukele en el Salvador las frenó con ayuda porque ya era imposible vivir y por su voluntad política, aquí no la vemos.
La voluntad política vendrá de la gente unida que ama este país y no está dispuesto a irse a otro o cambiarse de ciudad. El régimen tiene oídos sordos, no hace caso a las peticiones urgentes. Busquemos las maneras eficientes de pararlo sin violencia, o a todos nos pesará.






