Lo que suceda en México desde ahora dependerá más de lo que los ciudadanos quieran y permitan. Si se unen, y se imponen como una fuerza contraria para preservar un estado de derecho y evitar una tiranía.
Todos se enfocan en lo que promete la virtual presidente: la integración de su gabinete, si el presidente saliente la mangoneará o no, a las decisiones que tome llevarán a una devaluación y si tendremos la clásica crisis sexenal, algo que no queremos. Sus primeras declaraciones endulzan el oído de los empresarios y calman temporalmente al nervioso Señor Mercado, igual que el actual presidente lo hizo al inicio del sexenio, asegurando mejores precios a los granos, mejor sistema de salud y que “nadie estaría por encima de la ley”.
El asunto no es lo que hará el gobierno cuya trayectoria es predecible, sino lo que haremos los ciudadanos de aquí en adelante para preservar la democracia y evitar que el poder judicial, el último bastión que nos queda, sea mangoneado por la presidencia y los delincuentes. Nuestros socios y vecinos nos advierten de un serio peligro inminente.
Si se manipula desde Palacio al Poder Judicial, la delincuencia organizada terminará imponiendo jueces locales y hasta algunos federales como lo hacen ya con algunos gobernadores, presidentes municipales y con los mandos de seguridad. Entonces, la corrupción y la impunidad, un cáncer nacional, se extenderá con su brutal salvajismo sembrando más llanto por los hijos muertos, y más viudas.
Ambos poderes crecientes siembran el árbol amargo de la corrupción y prosperan a la sombra de la impunidad. Y esto realmente a nadie le conviene.
¿Postrarnos ante el miedo?
Aquí viene algo interesante... millones votaron por la 4T intimidados por los siervos de la nación y por los narcos que amenazaron insistente y silenciosamente, cambiaron de táctica, y asesinaron e intimidaron a candidatos y a sus familiares.
En estas elecciones votó en gran parte el miedo. Otros votaron resentidos, muchos otros por el cambio. Tuvimos unas elecciones dudosas, Claudia no tendrá la legitimidad que reclama.
El peor partido que nos amenaza no es el PRIAN del que ya conocemos sus trucos, es otro: el Partido del Miedo.
El punto de no retorno
Hay un punto de muy difícil retorno cuando la mayoría se deja doblegar por el miedo; y justo en estas elecciones perdimos una gran oportunidad para vencerlo cuando la mayoría pudo imponerse y votar por quien no los coaccionó. Así sucedió en Sicilia cuando se instaló la mafia.
Es como un columpio: si los que imponen el miedo suben, los de abajo quedan a ras del suelo. Aún podemos impedirlo porque el actual gobierno necesita consolidarse con la aprobación popular para imponerse. Ahora reparten sonrisas, después vendrán los palos.
En la medida en que el miedo se imponga, la ciudadanía pierde su poder. La cuestión es evitar que el miedo paralice la voluntad democrática de vivir en un Estado de Derecho, lo que realmente queremos para vivir en la pluralidad. Si no, crecerá el éxodo y la fuga de capitales.
Evitemos que arriba del columpio queden los delincuentes y el gobierno. Aprendamos de tantas experiencias tan dolorosas ¡Ya no más un país corrupto ni un narco estado! Cada vez costará más sacudirse su yugo.
¿Quién te defenderá?
¿El ejército, la Guardia Nacional, la policía? Las extorsiones y la violencia se multiplicarán. El ataque a los periodistas y a los opositores crecerá como le sucede ahora a Loret, vamos a un estado policial que querrá aplastar a sus oponentes y controlarlo todo.
El miedo se vence con valentía y unidad. Lech Walesa y su sindicato lo vencieron quitándose de encima a la bota rusa en Polonia, acelerando la caída del Comunismo.
Si aún no logras entender que detrás de la “reforma” al Poder Judicial lo que buscan no es mejorar la justicia sino la venganza por parar las decisiones inconstitucionales del presidente. Ahora son premiados los responsables de la caída del Metro.
Es como si hiciéramos una encuesta para determinar quién nos representará en las cercanas Olimpiadas y lleve a mejorar el deporte en el país. Lo mismo sucede con quienes deben juzgar, no pueden ser los más populares sino los mejor preparados y con mejor trayectoria, no seamos ingenuos.
En México, los narcos vigilan y controlan las cuadras y zonas de las ciudades, ellos y el gobierno saben demasiado, aunque no lo ostentan.
¿Y nuestros socios?
Nuestra economía y prosperidad dependen en gran parte de los Estados Unidos. Mike Pompeo, ex Secretario de Estado con Trump, publicó en el Wall Street: “las reformas, incluida la Judicial, serán un desastre y harán naufragar las relaciones con Estados Unidos. Los cambios constitucionales provocarán un caos en la frontera y probablemente una guerra comercial. El resultado será un estancamiento económico para México. Solo se beneficiarán los cárteles. Esto es una clara violación al T- MEC y paralizará la confianza de los inversores... Será el fin del juego legal si un inversionista extranjero tiene una disputa con alguien políticamente poderoso”.
La Universidad de Stanford publicó hace unos días que la reforma es “Una amenaza a la independencia judicial”, y recomiendan “que la selección de jueces sea en base a los méritos”, como en todo el mundo. “El debilitamiento del INE, del INAI (controla el gasto gubernamental y los datos personales) compromete la autonomía y la independencia.” Además de que ocultarán más el gasto público.
China se está colando en el T-MEC, sus importaciones no registradas se exportan y están dominando nuestros comercios locales. Ya sobresale lo automotriz.
Si no nos unimos los ciudadanos, independientemente de tu inclinación partidista, ya no volveremos a tener unas elecciones libres, más allá de si éstas fueron amañadas. Organicémonos como una poderosa fuerza, la tenemos. Cada quien elige el gobierno que merece.










