
Aguascalientes, Ags.- Hoy, 22 de octubre, se cumplen 439 años de la fundación de la ciudad de Aguascalientes. Con ese día del año 1575 está fechada la cédula real en la ciudad de Guadalajara.
El documento más antiguo sobre el número de sus habitantes data del año 1587, cuando en la denominada Villa de la Ascensión de las Aguascalientes vivían dos vecinos, un caudillo y 16 soldados.
Cuando por ella pasó en el año de 1605 Matías de la Mota y Escobar, escribió que era “la más pobre y humilde población de todo el reino”, ya que a casi 20 años de haber sido fundada las casas eran aún de adobe, no había planeación y apenas tenía 12 habitantes (más las esposas e hijos) que vivían de su trabajo en las estancias ganaderas y carecían de comercios donde adquirir los bienes más indispensables.
Cuando llegó el año de 1609, empezó a cambiar la fisonomía de la Villa, pues el 25 de octubre de ese año se estableció que los edificios se construyeran "juntos y congregados de manera que la traza que ha de guardar ha de dejar una plaza de 100 varas en cuadro y que en la escuadra frontera a la del sureste esté la iglesia y entre una cuadra y otra haya un cuadro de veinte varas en ancho y largo...."
Ya para 1619, la Villa tenía alrededor de 80 habitantes; 8,445 en 1779 y 11,580 en 1813.
En 1730 se perfilaba como ciudad comercial
De ser un centro de consumo, hacia el año 1730 la Villa cobró fuerza como centro comercial, ya que empezó a concentrarse en ella la venta al mayoreo de ganado para gente que llegaba de estados tan lejanos como Puebla y Oaxaca.
En 1823, aquí se tenía la fábrica más grande de manta en México, según descripción de uno de los viajeros que la recorrió. Era una fábrica de tejidos de lana y algodón a la que se conocía como el “Obraje de Pimentel”, cuyo cierre en 1835 significó un duro golpe para la economía local.
La industrialización era incipiente, si bien había dos talleres de curtiduría y 308 pequeños talleres, entre alfarerías, velerías, herrerías, carpinterías y sastrerías.
Otra fuente importante de ingresos para los comerciantes en aquel entonces eran las huertas de la ciudad, donde se producían destilados y dulces hechos a base de uva, guayaba y pera.
En 1837, la ciudad capital tenía 19,600 habitantes.
Un molino moderno para derivados del maíz
En 1895 inició operaciones La Perla, un molino moderno que no sólo produjo harinas sino también fabricó almidón, dextrina y otros derivados del maíz. De su fundador, John Douglas, perduran aún en la calle de Vázquez del Mercado unas edificaciones a la que se les llama coloquialmente “el Castillo y el Chalet Douglas”.
La minería cobró fuerza con la Fundidora en 1894
Hacia finales del siglo XIX, en el año de 1894, Aguascalientes adquirió un papel protagónico en el país como generador de cobre y plomo con la instalación de la Gran Fundición Central Mexicana, de la que hay vestigios hacia el poniente de la ciudad. Su importancia llegó a tal grado, que en 1902 operó el 13% del plomo en el país; en 1907 el 30% del cobre nacional y en ese mismo año el 22% de la plata (este metal se exportaba asociada al plomo).
El gran cambio inició con el Ferrocarril
En septiembre de 1897 empezaron a operar en la ciudad de Aguascalientes los Talleres Generales de Reparación del Ferrocarril Central Mexicano, cuyo auge llega a su fin en 1991, cuando se anuncia la privatización.
Pocas probabilidades de error hay en el afirmar que casi todas las familias de la ciudad de Aguascalientes tienen entre sus antepasados a alguien que trabajó directa o indirectamente en estos talleres que llegaron a ser los más importantes de México.
Mientras muchos hombres trabajaban en los talleres del ferrocarril, las mujeres tenían en casa talleres textiles artesanales, varios de los cuales se convirtieron décadas después en empresas de fama nacional y aún internacional.
Muchas de esas empresas que hicieron de la ciudad de Aguascalientes un importante centro textil dieron paso a las maquiladoras en la década de 1980, mismas que desaparecieron en su mayoría cuando los dueños buscaron mano de obra más barata en países asiáticos y centroamericanos.
Hoy, la fisonomía económica de la ciudad de Aguascalientes es la de una urbanización cercana al millón de habitantes en la zona conurbada, que prospera alrededor de la industria automotriz, el comercio y los servicios.
¿Cuál será su perfil económico en las próximas décadas? Corresponderá definirlo desde hoy a sus habitantes.


