Aguascalientes, Ags.-El título de esta colaboración no pretende tomar prestado el nombre de la famosa novela del recién fallecido Premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez (1928-2014) “El coronel no tiene quien le escriba”, donde el autor narra la desesperanza de un anciano militar que vive esperando una carta que le confirme en su derecho a la pensión por jubilación que nunca le llega.
En días pasados, concretamente el 28 y 30 de abril, se dieron a conocer dos textos que piden al Presidente Peña Nieto dé respuesta a preguntas expresas y directas. Por un lado, el 28 de abril le escribió el laureado cineasta Alfonso Cuarón, y por otro, el día 30, los Obispos de México. Ambos textos son puntuales al expresar su preocupación por las reformas constitucionales y leyes secundarias que el gobierno actual está impulsando, en esa modalidad apresurada y no suficientemente dialogada como para en verdad poder apreciar en qué medida, cuándo, dónde y cómo todo ello beneficiará a los mexicanos.
Hemos sabido que el gobierno ha dado respuesta de manera rápida y ambigua al cineasta. En estos días, el propio Cuarón le ha solicitado sostener tres debates abiertos sobre el asunto de la Reforma Energética, tan relevante para el presente y futuro de los mexicanos.
Comparto con el amable lector el texto de las10 preguntas de Alfonso Cuarón al Presidente Peña Nieto:
- ¿Cuándo bajarán los precios del gas, gasolina, combustóleo y energía eléctrica? ¿Qué otros beneficios tangibles se esperan de la Reforma? ¿Cuál es el cronograma de esos beneficios?
- ¿Qué afectaciones específicas habrán al medio ambiente con prácticas de explotación masiva? ¿Qué medidas se tomarán para protegerlo y quién asumirá la responsabilidad en el caso de derrames o desastres?
- Los hidrocarburos son recursos no renovables y su impacto en el medio ambiente es enorme. ¿Existen planes para desarrollar tecnología e infraestructuras de energía alternativa en nuestro país?
- De la reforma aprobada derivarán contratos multimillonarios. En un país con un Estado de Derecho tan endeble (y muchas veces inexistente) como el nuestro, ¿cómo podrán evitarse fenómenos de corrupción a gran escala?
- Las transnacionales petroleras en el mundo tienen tanto poder como muchos gobiernos. ¿Qué medidas se tomarán para evitar que el proceso democrático de nuestro país quede atrapado por financiamientos ilícitos y otras presiones de los grandes intereses?
- ¿Con qué herramientas regulatorias cuenta el gobierno mexicano para evitar que se impongan las prácticas de depredación que puedan cometer las empresas privadas que participarán en el sector?
- ¿Cómo asegurar que la reforma incremente la productividad de Pemex si no se enfrenta el problema de la corrupción dentro del sindicato?
- Si Pemex aportó durante 70 años más de la mitad del presupuesto federal (con el que se construyó la infraestructura nacional, se sostuvo la educación y los servicios de salud gratuitos), ahora que el aporte del petróleo no irá directamente de Pemex a las arcas, ¿cómo se cubrirá dicho presupuesto?
- ¿Cómo asegurar que las utilidades no se canalicen a la expansión de la burocracia sino que lleguen al propietario original de estos recursos, que es el pueblo mexicano?
- Dos experiencias desastrosas permanecen en la memoria de los mexicanos: la quiebra de 1982 (luego del dispendio, la ineptitud y la corrupción que caracterizó el manejo de la riqueza petrolera de los años setenta) y las reformas discrecionales y opacas de tiempos de Salinas de Gortari, buenas para las manos privadas pero dudosas para los consumidores. ¿Qué nos garantiza que esas experiencias, que han ahondado los abismos sociales, no se repitan? Usted y su partido cargan con la responsabilidad histórica de estas reformas. ¿Cree realmente que el Estado mexicano tiene los instrumentos para llevarlas a cabo con eficacia, sentido social y transparencia?
Por su parte, en un comunicado similar fechado el 30 de abril, los Obispos de México también expresan sus inquietudes sobre los mismos asuntos y formulan 5 preguntas en espera de respuesta, comparto con el lector las referidas preguntas y algunas de sus reflexiones:
- ¿Qué garantizará que la Reforma Educativa impulse un verdadero desarrollo integral para todos; una reforma en la cual se reconozca el derecho fundamental de padres y madres de familia, y la sociedad en su conjunto asuma la responsabilidad que le corresponde; y no venga a alimentar una nueva estructura burocrática que solo defienda sus propios intereses? ¡Sin educación de calidad no hay personas, ni pueblos libres!
- ¿Qué garantizará que la Reforma Fiscal fomente una contribución verdaderamente justa, equitativa, corresponsable, clara, sin complejidades y que sea utilizada con honestidad y transparencia para construir un país con menos desigualdades, que favorezca el empleo digno y bien remunerado y las inversiones productivas; o será una maraña en la que puedan evadirse o esconderse quienes se benefician de los recursos del pueblo de México? ¡Sin honestidad, veracidad y transparencia los recursos seguirán siendo botín de pocos!
- ¿Qué garantizará que la Reforma Política consolide una auténtica democracia y una real participación ciudadana que supere las artimañas de los más habilidosos para lucrar con el poder? ¡Sin verdadero amor al prójimo, solo habrá una búsqueda ambiciosa de pedazos de poder!
- ¿Qué garantizará que la Reforma Energética haga que los recursos del País se inviertan para superar los graves atrasos de gran parte de la sociedad mexicana, y que las inversiones públicas o privadas, nacionales o extranjeras sean promotoras de progreso social, humano y comunitario, y cuidadosas del medio ambiente, por encima de intereses particulares? ¡Si la persona humana no está por encima del dinero, el dinero le pondrá precio a cada persona!
- ¿Qué garantizará que la Reforma en Telecomunicaciones ponga al alcance de todos las ventajas de la tecnología, la calidad de los contenidos y el respeto a la dignidad y privacidad de los ciudadanos? ¡Sin verdad y sin justicia los monopolios solo cambiarán de manos, la manipulación de la opinión pública y de los contenidos la definirán los interese dominantes!
Las reformas son necesarias para adecuarnos al presente en la búsqueda de un futuro mejor. ¡Pero no nos engañemos! Si no se reforma la mente y el corazón, si no se reforma la conciencia que genere una auténtica escala de valores y nuestra capacidad de encuentro y fraternidad solidaria no habrá reforma que nos ayude a superar las intolerables desigualdades e injusticias sociales que nos llevan a estar más atentos por la vida privada de los artistas, que por el sufrimiento de los migrantes arrojados de un tren por no tener para pagar a los extorsionadores; o a ver como estadística y nota periodística los secuestros, la trata de personas, la impune actividad del crimen organizado, las cuotas forzadas, la violencia y los cadáveres decapitados en fosas clandestinas.
No podemos acostumbrarnos a tener en la pobreza a más de cincuenta millones de mexicanos, muchos de ellos en una miseria que les condena a morir sin atención médica. Esa indiferencia cómplice en contra del valor de la vida humana, es la que hace que se festeje que miles de niños en gestación sean sacados del vientre de la madre para ser arrojados a un bote de basura. ¡Nos falta una verdadera reforma interior para que el país sea mejor!
Llama la atención la coincidencia de perspectiva en quienes se desempeñan en segmentos de actividades difícilmente convergentes. La sociedad mexicana empieza a despertar de una prolongada ausencia y distancia de los asuntos públicos; gobernar hoy exige actitud de apertura real y diálogo permanente. La ciudadanía demanda ser incluida y considerada en la deliberación y toma de decisiones que impactan su presente y su futuro. Mover a México, no necesariamente es sinónimo de mejorar a México y precisamente para eso se gobierna.


