Aguascalientes, Ags.- Desde la época prehispánica, algunas culturas como los Mexicas, Mayas o Purépechas, ya contaban con una filosofía clara sobre la manera de recordar a los ancestros y seres queridos que habían fallecido.
Para ellos, la muerte era un paso transitorio hacia otra etapa, y era concebida con respeto y serenidad, tan es así, que conmemorarla y festejarla era un motivo para sentirse nuevamente conectado con esas personas.
Sobre esto, existe registro de que en la mayoría de esas civilizaciones mesoamericanas, rememorarlos era un proceso positivo y de mucha reflexión, más que de frustración y tristeza. Y justo ese pensamiento es el indicado para que acordarse de esos seres queridos sea una experiencia que nos ayude a encontrar paz y equilibrio emocional para comprender su ausencia, en lugar de sentimientos negativos que nos puedan causar daño.
Sobre este tema, Anji Carmelo, autora del libro El buen duelo, Editorial Plataforma, explica que para mucha gente no es fácil concebir de esa manera ese tipo de recuerdos, ya que aún están presentes sentimientos como la culpabilidad y el resentimiento.
Ante esto, recomienda que lo correcto es ser consciente de que es un vacío que nunca podrá llenarse, pero que es parte del proceso de la vida, así que sólo queda cursarlo de la manera menos dañina para nosotros.
Acordarte sí, sufrirlo no
Es imposible dejar de extrañar a una persona que ya no está con nosotros, sin embargo, en este tenor hay una frase del escritor Víctor Montenegro que ayuda a reflexionar un poco sobre este tema: “Los hombres pasan, los recuerdos se quedan, así como quedan las obras de los que algo hacen”.
Viéndolo de esa manera, lo saludable en el aspecto emocional es poner énfasis en las enseñanzas que nos heredaron, así como en lo bueno que aportaron a la vida de los demás, y tratar de que esto sea trascendente.
Así lo recomienda Carmen Adriana Rodríguez, psicóloga de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y agrega: “Es muy importante acordarse de esas anécdotas de manera entusiasta y reflexiva, ya que los buenos recuerdos se usan para crear un vínculo con las experiencias personales significativas del pasado, y lo ideal es que esos pensamientos causen una sensación agradable. Y es que todo lo positivo que se vive, tiene el poder de hacer sentir bienestar en el presente; la clave está justo en percibir adecuadamente esos instantes”. En ese sentido aclara que vivir con un recuerdo que atrae sensaciones negativas no es recomendable, ya que hacerlo puede causar frustración, temores, rencor, crisis de ansiedad, y en la mayoría de los casos, depresión, y es justo cuando lo ideal es acudir con un especialista.
“Hay que tomar en cuenta que todas esas sensaciones que nos genera ese recuerdo, se pueden canalizar de dos formas, positiva y negativa, y la decisión está en nosotros. La mejor manera de iniciar un cambio es identificar esos pensamientos que nos ligan al dolor, y aceptar que debemos transformarlos para dirigirlos a favor del bienestar emocional”, agrega la psicóloga Rodríguez.
Y para lograrlo, comparte 4 recomendaciones que, además de ayudarnos a descifrar todos los sentimientos confusos, nos da herramientas para poder acordarnos de esas personas importantes con tranquilidad y reflexión:
- Saber que no regresarán de la misma forma, es necesario. Sin embargo, también es importante tener presente que pueden seguir entre nosotros por medio de sus ideas, obras o convicciones.
- No negar ni exaltar los sentimientos que cause ese recuerdo. Reprimir todas esas sensaciones sólo causará más confusión.
- Dialogar internamente. Nunca está de más sentarse frente al espejo para conocer qué es lo que en realidad nos afecta; al contrario, es muy importante, ya que ayuda a saber a qué pensamientos estamos más ligados
- Escribir cada emoción. Llevar una especie de reporte sobre la evolución de los sentimientos que causan esos recuerdos es una actividad de mucho análisis, ya que podemos ver como día a día, vamos tomando positivamente cada instante.
Lo importante, después de reflexionar sobre cada sentimiento negativo y orientarlo al bienestar psicológico es que todos los elementos que nos unan a esa persona nos ayuden a recordarla positivamente y hacer que nos llenen de sensaciones de plenitud.
Para escuchar:
Adiós, Gustavo Cerati.
Para leer:
El libro tibetano de la vida y la muerte.
Sogyal Rimpoché, Editorial Urano.
Colaboración de Fundación Teletón México
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