Aguascalientes, Ags.-
La vida del actual líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, es todo un misterio empezando por su edad pues nadie sabe a ciencia cierta cuántos años tiene pero la prensa surcoreana le calcula entre 28 y 30 años. Asimismo, poco se sabe de su vida privada pues tan sólo sabemos que está casado, que su mujer es joven y atractiva pero si tienen o no hijos sigue siendo un misterio.
Pese a ser conocido como el “Brillante Camarada”, este joven crítico de Occidente pasó gran parte de su infancia y juventud en Suiza pues su padre Kim Jong-il lo envió a los colegios más exclusivos de la nación europea. Por ello, no es raro que Yong-un sea fanático de los personajes de Disney, de los parques de atracciones y la NBA.
Kim Yong-un representa la tercera generación de la dinastía Kim, con lo que se convierten así en la única dinastía comunista de la historia que ya va por su tercera generación. Y es que el origen de la familia en el poder se dio con el “Gran Líder” Kim Il Sung, abuelo de Young-un, quien creía que tanto el capitalismo como el cristianismo corrompían al Estado además de expresarse de los católicos como “cantantes de salmos de mente débil”.
Tras su muerte, Kim Jong-il, padre de Yong-un, asumió el poder y así se convirtió en el sucesor de la primer dictadura dinástica comunista de la historia. Jong-il tuvo seis hijos y Kim Jong-nam, el primogénito era el favorito para sustituirlo, sin embargo, todo se vino abajo cuando Jong-nam fue descubierto en el aeropuerto de Tokio utilizando un pasaporte falso dominicano y llevando un apellido latino con la finalidad de ir a Japón para visitar Disneylandia.
El hijo mediano de Jong-il, Kim Jong-chul, tampoco fue designado para sustituirlo por considerarlo demasiado “afeminado” y sin carácter. Luego entonces, la única opción viable era Yong-un, quien ahora pone de cabeza al mundo ante sus crecientes amenazas de atacar a su país vecino, Corea del Sur y sus aliados, Japón y Estados Unidos.
Kim Yong-un asumió el poder el 17 de diciembre de 2011 tras la muerte de su padre. En 2010, Yong-un ya se apuntaba como el heredero del régimen cuando se le nombró general del Ejército Popular. Debido a su extrema juventud y carencia de méritos políticos, el actual líder norcoreano cuenta con la tutela de una camarilla de militares de alta confianza, como su tío Jang Sung Taek, quien es considerado el regente en la sombra.
Desde febrero de este año la tensión entre las Coreas se ha agudizado luego de que el gobierno de Kim-Jong-un realizara una prueba atómica, lo que le costaría una sanción de la ONU. Desde entonces, el líder norcoreano ha amenazado con atacar puntos estratégicos como las bases militares de Estados Unidos en el Pacífico y en Corea del Sur.
Recurrir a un ataque nuclear contra los enemigos sería un “ataque suicida para el régimen de Kim Yong-un pues como bien apunta el internacionalista Sayeg Letayf, Corea del Norte está totalmente empobrecido y con una población que día a día muere de hambre por lo que despertar al gigante americano, Estados Unidos, sería muy desfavorable para Corea del Norte.
Sayeg Letayf cree que las amenazas de Kim Yong-un de lanzar ataques nucleares en contra de sus enemigos es una forma de llamar la atención para buscar un arreglo por la vía diplomática para que a Corea del Norte se le quite el bloqueo comercial que por tantos años se le ha impuesto y que ha sumido a la nación en la pobreza.
Sin embargo, no debemos dejar fuera las declaraciones de Alexandre Mansurov, experto en Corea del Norte que hace unas semanas declaraba a la AFP que en contraposición a su padre, Kim Jong-II del que “conocíamos sus límites, sus frenos y qué botones pulsar para que parara, con su hijo no tenemos pasado, no conocemos sus límites, hasta dónde se le puede empujar, y si tiene o no frenos”. “Es cierto que está rodeado de mentores, pero eso no quiere decir que sea débil. Toma las decisiones en los asuntos de Estado importantes. El sistema siempre ha funcionado así”.
Y es que Masurov tiene razón en que hasta ahora poco se sabe de los límites de Yong-un y su forma de proceder por lo que el mundo se encuentra expectante ante lo que pueda suceder. Fidel Castro, por ejemplo, ya externó su preocupación por medio de un artículo en el que pide que tanto Estados Unidos como Corea del Norte puedan llegar a un acuerdo diplomático y cesar las amenazas pues un ataque nuclear “pondría en peligro al 70 por ciento de la población en el mundo”.
Así las cosas hasta el momento.