Aguascalientes, Ags.- Los ingresos del 10% de las personas más ricas en Mexico son 28.5 veces superiores a las del 10% más pobre. Esta relación es muy superior a la que se observa en el conjunto de naciones pertenecientes a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), donde es de 9.8 a 1.
El organismo internacional dio a conocer hoy por la mañana su estudio sobre Distribución del Ingreso y Pobreza, que contiene datos recogidos en el año 2010.
El análisis de la OCDE, destaca que el ‘estado de bienestar’ contribuyó a aligerar los efectos de la crisis que estalló en la economía mundial en el año 2008, sin embargo advierte que de continuar en los próximos años los recortes en el gasto social, se profundizará la desigualdad existente.
Acerca de México, la OCDE destaca que mientras en el año 1995 el ingreso del 10% más rico de la población equivalía a 33.5 veces el del 10% más pobre de la población, se siguió una tendencia descendente en el 2000, cuando fue de 30.6 veces, y en el 2004 bajó hasta 25.8 veces. Sin embargo, esa tendencia descendente se detuvo y la desigualdad en el ingreso subió en el 2008 a 26.8 veces y en el 2010 a 28.5 veces.
La pobreza golpea más a niños y mayores
Los niños de cero a 17 años de edad y las personas mayores de 65 años de edad son las más golpeadas en México por la pobreza.
Según la OCDE, viven con ingresos equivalentes a menos del 50% del promedio nacional el 24.5% de los menores de edad, el 26.5% de las personas entre 66 y 75 años y 29.1% de las que tienen más de 75.
En el resto de la población, se dan los siguientes porcentajes: 15.25% entre los que mexicanos con 18 a 25 años de edad; el 18.7% entre 26 a 40 años; el 15.5% en los de 41 a 50 años y el 18.45% en los de 51 a 65 años de edad.
El secretario de la OCDE, el mexicano Ángel Gurría, expresó que los datos hacen evidente “la necesidad de proteger a los más vulnerables de la sociedad, sobre todo en tiempos en que los gobiernos buscan controlar el gasto público”. Y agregó: “las políticas para alentar el empleo y el crecimiento deben estar diseñadas para asegurar la equidad, eficiencia e inclusión. Entre esas políticas, es esencial reformar los sistemas impositivos para asegurar que todas las personas paguen lo justo a la vez que se benefician y reciben los apoyos que necesitan”.