Aguascalientes, Ags.-No cabe duda que en este mundo moderno, “nuevas” enfermedades tanto físicas como mentales cada vez más se hacen presentes; entre síndromes y trastornos la sociedad parece estar sometida a tratamientos para combatir el malestar, pero ¿qué pasa cuando no se encuentra enfermedad alguna y simplemente se diagnostica depresión o estrés?
Conocido como Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), es una afección de cansancio o agotamiento fuerte y prolongado (fatiga) que no se alivia con el descanso y tampoco se presenta a causa de otras enfermedades de manera directa.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), para diagnosticar este síndrome, el grado de cansancio debe ser lo suficientemente fuerte como para disminuir en un 50 por ciento la capacidad de la persona para realizar sus actividades diarias.
En entrevista, la psicoanalista Guillermina Llamas Soto, del Centro de Salud Mental señaló que el SFC es una enfermedad confusa. “Diagnosticarla no siempre es sencillo. Las personas que padecen este malestar se sienten cansadas y adoloridas constantemente y al acudir con el médico entre tomografías, análisis y de más estudios, los resultados son normales; este síndrome afecta todos los sistemas corporales y al mismo tiempo produce pocas lesiones”.
La especialista aseguró que las personas con SFC pueden caer en una fuerte depresión que las lleve al suicidio. “Si presentas cefalea normalmente acudes con el neurólogo, pero tras la tomografía todo está bien; lo mismo pasa con el gastroenterólogo, a quien acudirás después de un fuerte malestar estomacal, pero también te dirá que todo está normal; el SFC es desesperante para los que lo padecen, ya que muchas veces las personas sin saber tachan al enfermo como mentiroso, chantajista o flojo”.
Estudios revelan que el Síndrome de Fatiga Crónica afecta principalmente a personas de entre 30 y 50 años y actualmente se acepta una prevalencia de entre el 0.2 y 0.5 por ciento de la población general pero hay estudios del 2007 que confirman que la estadística está más cerca al 2.5 por ciento de la población.
Por su lado, la maestra Sarah Cross Lee, miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM), recomienda acudir con el médico si se cree tener esta enfermedad ya que sus síntomas son parecidos al de la fibriomialgia y algunas depresiones crónicas. “Sólo el medico puede hacer el diagnóstico diferencial para que se aplique el tratamiento adecuado; en éste como en todos los casos el auto diagnóstico no es recomendable”.
Cabe señalar que la OMS lo considera como una enfermedad neurológica grave y se contempla en la lista americana de enfermedades infecciosas nuevas, recurrentes y resistentes a los medicamentos.
Algunos de los síntomas principalmente son: fatiga o agotamiento, dolores de cabeza, dolor muscular, insomnio, dolor abdominal, pérdida de apetito, desmotivación, dificultad para concentrarse y malestar en general, entre muchos otros.
Llama la atención que un paciente pueda encontrarse tan mal con un aspecto exterior relativamente bueno. Si crees padecer este mal, acude con los especialistas.