Aguascalientes, Ags.- “Cuán grave resulta permanecer al margen de actividades relacionadas con asuntos de interés colectivo. Para los creyentes, esto es un pecado de omisión además de una incoherencia. Para los no creyentes, se convertirá en su ruina al dejar que otros decidan por ellos asuntos relevantes para su vida personal y social”, Cruz de Galindo.
La cita anterior la puedes encontrar en el libro “Participación ciudadana: Ineludible tarea”, donde se retrata un interesante recorrido por la experiencia de la autora del cómo es fundamental y necesario participar activamente en nuestra realidad para “edificar un mundo mejor”.
A través de vivencias personales nos expone los diferentes problemas con los que se ha encontrado en su paso por la vida, desde su juventud, hasta hoy que forma parte de una familia como madre y esposa. Injusticias sociales es lo que a ella la impulsó para llegar a formalizar este libro que ofrece un breve y concreto modo para participar en pro de nuestra sociedad.
Desde una perspectiva católica, Cruz de Galindo nos muestra una “visión esquemática de la postura del Magisterio de la Iglesia en relación con los problemas sociales que aquejan a nuestro mundo”, y basándose en la Doctrina Social de la Iglesia, nos da cuenta de que ha sido para ella un referente donde “se encuentran los lineamientos generales para dar solución a los problemas de nuestro convulsionado mundo”.
La autora da un concreto recorrido por algunos documentos pontificios que “presentan principios y orientaciones vigentes en distintas épocas y circunstancias”.
Entre las diferentes encíclicas que menciona se encuentran: Rerum novarum, Quadragessimo anno, Mater et Magistra, Pacem in terris, Gaudium et spes, Populorum progressio, Octagesima adveniens, laborem excersens, Sollicitudo rei socialis, Centesimus annus, Caritas in veritate, de las cuales rescata partes esenciales que abordan lo referente a “dar soluciones acordes con la dignidad humana a los problemas que afligen a nuestro mundo”
Habría que expresar que aún cuando su visión y convicción va de acuerdo con lo que la Iglesia propone en relación a los problemas de nuestro entorno, Cruz de Galindo dedica un capítulo entero para citar la “importancia de la participación de los ciudadanos en asuntos de interés colectivo, pero desde un enfoque meramente racional”.
Es por ello que apoyándose en autores como Alejandro Llano, nos habla sobre el “humanismo cívico”. De este modo, a través de Llano, la autora nos dice que “es indispensable, la práctica de virtudes sociales que contribuyan a mejorar cualitativamente la vida comunitaria”.
Ante toda esta teoría, nos expone que “lamentablemente en un buen número de personas, existe un cierto desencanto, una sensación de que el entorno público no facilita el despliegue de las libertades individuales” y en concreto nos pone el caso del “desencanto juvenil”.
Para esto, la autora cita a diferentes especialistas como: Fernando Barcena Orbe, Charles Taylor, Mariano Fischer que de formas diferentes van abriendo un panorama del porqué de este “desencanto”.
Finalmente, Cruz de Galindo lanza el siguiente cuestionamiento: “¿es viable dar marcha atrás al proceso de desencanto juvenil?”, y es justo en este punto donde surge la propuesta interesante con la que de cierto modo cierra su trabajo: Curso taller “Participación ciudadana, ¡hagamos el cambio!”, el cuál ofrece una metodología completa, con actividades, tiempos, espacios, etcétera, para impulsar precisamente la participación activa de los ciudadanos.
Es sin duda interesante la forma en la que Luz María Cruz de Galindo nos expone la importancia de la participación ciudadana. Este texto ha de ser referente para todo aquel que busque desde un porqué participar activamente por el bien común, hasta un cómo hacer para llevarlo a la práctica.